Quienes Somos

Agrupación Extremeña de Alcorcón, es un colectivo cultural, filantrópico, democrático y sin ánimo de lucro que, basado en la libertad y la justicia, esta abierto a cuantas personas acepten los principios inspiradores de ésta.

Basados en estos principios, sus fines son:

Agrupar a extremeños y simpatizantes residentes en Alcorcón y en la Comunidad Autónoma de Madrid, que sientan, velen, protejan y defiendan todo lo que se relacione con la cultura, la ecología, la educación, el deporte, la sanidad, el voluntariado, y aquellos otros que tiendan a promover el interés general y social, siendo vehículo de solidaridad con los grupos más desprotegidos de la sociedad.
Extremeños ilustres

Agrupación Extremeña de AlcorcónC/ La Paz, 4 • 28924 Alcorcón. Tlf.: 91 611 14 07

Antonio Elviro Berdeguer

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ANTONIO ELVIRO BERDEGUER  -Fustigador de terratenientes y caciques”-

Antonio ElviroEl que con el tiempo llegaría a ser el máximo exponente del “Regionalismo Social Extremeño”, a la vez que uno de los mayores fustigadores de los oligarcas, caciques y terratenientes de la Región, nació en Salorino en 1892, en el seno de una familia de clase media rural. Su padres Luis era médico y su madre Elisa descendía de Cataluña, el padre de esta, “maestro de escuela” se había afincado en Extremadura en la segunda mitad del Siglo XIX.

Salorino es un pueblo situado en las estribaciones de la “Sierra de San Pedro”, en la comarca de Valencia de Alcántara, que representa fielmente la historia del problema de la tierra en Extremadura. Con un término municipal de unas 15.000 hectáreas, perteneció a la Orden de Alcántara, cuya encomienda contaba allí con grandes dehesas, como “Belvis de la Sierra” con una extensión de 5.599 hectáreas y “Benfayan” con 5.745 hectáreas que fueron enajenadas cuando la Desamortización, pasando a manos de grandes oligarcas madrileños, como el banquero Manuel Vicente Muguinos.

Al comenzar el siglo XX, solo cuatro familias, dos madrileñas (Familias Muguinos y Page) y otras dos de la capital de la provincia (Garcia Becerra y Cedrún), todos ellos absentistas, poseían 13.393 hectáreas, casi el 90% del término municipal.

En cuanto a su población, a comenzar el Siglo XX, no llegaba a los 2.000 habitantes, alcanzando a su máxima población en 1.930 con 2.637 habitantes, comenzado en ese momento a decrecer su población hasta llegar solo a tener 1.077 en 1.986. Ello debido a la gran emigración que sufrió en los años 60 y 70, como toda Extremadura.

Al ser la mayoría del suelo de estas dehesas grandes encinares, la principal fuente de trabajos para los obreros agrícolas era el “Carboneo”, como así lo recogió el periodista del diario SOL, Luis Bello en 1926 en su “Viaje por Extremadura”. Al visitar Salorino el maestro me dice: “Aquí vienen a la escuela más alumnos los meses de julio a septiembre que durante el curso, tanto que deberían quedar abiertas la clase en verano”. Al preguntarle ¿Por qué? Me contesta: “La mayoría del pueblo vive del carboneo, en enero salen los obreros al monte de las dehesas, los cortes de leña lo hacen entre enero y mayo y se llevan a toda la familia hasta que =cuecen el carbón=”.

A pesar de la situación que se debía vivir en Salorino en aquellos años, sus padres se preocuparon de darle una formación no solo de conocimiento, sino también cultural, hecho que no era frecuente en el medio rural extremeño de aquella época.

Terminada la educación primaria, se trasladó a Madrid para estudiar en el “Colegio León XII” y posteriormente el bachillerato en el “Instituto General Cisneros”, obteniendo el título de bachiller en 1.909. Terminado este, se trasladó a Salamanca para realizar en su Universidad la carrera de medicina, obteniendo el título de licenciado a los 25 años.

Desde edad muy temprana y seguramente motivado por el ambiente universitario, mostro una profunda inquietud por la situación socio-política que se vivía en general en España, y en particular en Extremadura. Siendo prácticamente un adolecente comenzó a escribir en los periódicos de nuestra Región, y con solo 20 años ya escribía también en algunos de Madrid.

Su primera iniciativa cultural que propuso para Extremadura fue la creación de un “Ateneo Extremeño” como estandarte de la defensa y el desarrollo de una cultura extremeña propia.

Prueba de esa inquietud socio-política y cultural, en 1.916 cuando solo era un joven de tan solo de 24 años escribió su primer libro “Los Partidos Políticos”. Siendo el mismo una típica obra regeneracionista, del estilo de la de Joaquín Costa de quien estaba muy influenciado. Libro sobre las carencias y vicios nacionales, destinado a despertar en la juventud española una inquietud social sobre los partido políticos, y su funcionamiento, el sistema de representación de los diputados en Cortes, y la separación de estos diputados con su representados y otros temas de interés.

Aunque su título, pudiera padecer que fuera solamente un análisis y critica a los partido políticos y su funcionamiento, en el mismo pasaba revista a casi todos los temas que de una u otra forma representaban la situación de la España del principio de Siglo XX, después del descalabro sufrido como Nación en 1.898 con la perdidas de las ultimas colonias: Filipina y Cuba, y la crisis de identidad que se instaló en la sociedad española de aquella época.

A través de sus páginas, ELVIRO repaso un amplio abanico de temas como:

  • Los partidos políticos
  • La representación parlamentaria.
  • El caciquismo.
  • La cuestión agraria.
  • La Educación
  • La emigración.
  • La cuestión obrera.
  • Las elecciones.

Para ELVIRO, los dos principales partidos políticos que se alternaban en el Gobierno de España: El Liberal y el Conservador, eran una de las causas de la situación en la que se encontraba España, ya que llegaban acordar su turno en el gobierno, la duración de sus mandatos y hasta las crisis totales y parciales, para que de esa manera, saliera uno del Gobierno y entrase el otro, con lo cual no había una verdadera alternancia en el poder, ya que o gobernaba el Partido Liberal o lo hacia el Conservador.

Sobre el partido Liberal, que estaba llamado a ser la herramienta para el cambio que España necesitaba, decía que acaba sus mandatos sin haber cumplido en lo esencial su programa de reformas y progreso. “Siempre protesta que cuando iba a ejecutarlo le sorprende la crisis, aunque esta ya está o estaba amañada en la mayoría de los casos según del decir político”. Por lo cual en definitiva el Partido Liberal gobierna, conservando lo realizado por el Conservador y todas sus regresiones reaccionarias, dejando para su próxima entrada en el Gobierno las medidas liberales, que volverá a proponer a los ciudadanos como nuevas ideas políticas.

Por su parte el partido Conservador, decía ELVIRO que cuando entra en el Gobierno, nunca conserva lo realizado por el Liberal, en cuanto a temas progresistas, debido al requerimiento de la derecha más absolutista y fanáticas tanto de sus filas, como de la sociedad.

En cuanto al Socialismo, manifestaba: “Que es una organización muy joven, que corre desenfrenadamente, por la imposibilidad de un triunfo, y que ante la menor causa como es la despedida de un obrero, sobrevienen tumultos y violencias, por la introducción en sus masas de elementos revolucionarios, propicios a llevar acabo planes anárquicos que llevaban al desenfrenos de los instintos, lo que conlleva a el Gobierno a la abolición de las libertades públicas para neutralizarlos”.

Puntualizando, que no quería decir con ello, que ante un acto abusivo de los patronos, los obreros se quedaran resignados con los brazos en cruz. ¡NO!. Pero que debían exigir a sus jefes políticos, que para abandonar la legalidad del trabajo, hubiera de haber causas justificadas, ya que de no ser así se quedarían sin el apoyo moral de la opinión pública, factor indispensable para la victoria en sus luchas planteadas.

Otro de los hechos, que para ELVIRO era motivo de la situación en que vivía el País, era la educación, debido a la falta de escuelas, el excesivo número de alumnos por aulas, la mala calidad del material didáctico y las pocas condiciones higiénicas de las mismas. Situación que hacia extensiva a la Universidad, ya que la consideraba como “una simple máquina expendedora de títulos”, y un lugar de esclavitud, donde aún vivía “el padrinaje y el desacierto”.

Para ELVIRO, de la incultura del Pueblo Español, se derivaba la facilidad para entusiasmarle con “falsos héroes”, lo que suponía perder la razón y renunciar a la crítica a los políticos, para seguir aplaudiendo al Jefe como “Fuenteovejuna”.

Y en cuanto a la Emigración, manifestaba: “Y el emigrante, el pobre emigrante, con el corazón lleno de angustias, sometido a un servilismo indigno para tender el sustento de su familia. ¿No habéis visto alguna vez esas caravanas de obreros que dan la sensación de ovejas destinadas a morir en manos de un grosero matarife?. Se os encogería el corazón, al escuchar los triste y doloroso acentos, la ternura amarga de una angustiosa despedida, que dejan en el mísero solar, enfermos, viejos y niños, como seres inútiles para el rendimiento de la producción. Yo quisiera que el griterío espantoso de los hijos que se quedan sin padre, los llantos desgarradores de unas esposas que unidas por el amor, deben renunciar al mismo, la emoción del viejo que se despide del único sostén, lo que conlleva una interrogación en su vida. Y todo al final se queda en unas bajas en las naciones pobres y unas altas en las naciones prosperas. Yo quisiera que el llanto de esos niños y de esos viejos, llegara al Parlamento, a esa parasita vida, de unos representantes que mientras la bandera de su patria ondea en el buque que se lleva la sangre joven de su nación ellos conversan tranquilamente y saborean la candidez de una Nación que se desangra por su ignominia”.

El libro tuvo una amplia acogida en el mundo cultural extremeño, granjeándose una notable fama como escritor, y en el ambiente regionalista de la época, se le calificó como “Honrado y Muy Valiente”, comenzando a ser reconocido como uno de los futuros valores del “Regionalismo Extremeño”.

De vuelta a Extremadura en 1.917, comenzó a ejercer de médico en su pueblo, lo que le supuso conocer de primera mano la grave situación en la que vivía la población rural extremeña en general, y en particular el campesinado extremeño.

Ese mismo año, el 4 de diciembre publicaba en el periódico “EL BLOQUE” un artículo que es ilustrativo de cuál era la situación socio-económica de Extremadura, el articulo decía: “Tras ocho años sin ir a Extremadura pregunto a un amigo: Y Cáceres ¿Qué tal? Hubo un gesto indolente en su rostro ¡Bah¡ !Como siempre ¡muerto¡. Me pego un brinco el corazón. Frase triste. Desde que falto de allí nunca me han dicho otra palabra. Cáceres muerto; Trujillo muerto; Plasencia muerta…… Pero Extremadura ¿Es una región o una tumba?. ¡Quien lo sabe¡.

Y el escritor extremeño, Polo Benito, en su libro “El problema social del campo en Extremadura”, que vio la luz ese año de 1.917, decía: “Los yunteros y pequeños labradores se arruinan como nunca en los años de escasas cosechas, y los braceros se mueren de hambre. Unos y otros emigran a América o se someten a la voracidad de los traficantes que reclutan obreros para Francia”.

Nada más regresar a su pueblo, ELVIRO comenzó a través de la prensa, conferencias y charlas, una campaña propagandista, difundiendo su visión sobre los males que aquejaban a Extremadura, así como las soluciones que se debían de arbitrar para salid del retraso social y económico en el que vivía nuestra Región. Todo ello desde una visión de un “Regionalismo Social y Reivindicativo”, muy alejado del clásico Regionalismo tan de moda en aquellos años en Extremadura, que mantenía una concepción de este desde una visión sentimental y de orgullo del terruño, alejado de toda reivindicación política.

El fiel a la tradición pequeño-burguesa, criticaba la forma en que se llevó a cabo la Reforma Agraria Liberal del siglo XIX a través de: “La disolución de Régimen Señorial y las desamortizaciones concejiles”. Pues esto dos procesos eran para él, los responsables del aumento de los latifundios extremeños y la situación cada vez más críticas de los yunteros y jornaleros, considerando necesario que este sector ascendieran en la escala social agraria, para lo cual proponía la necesidad de dotarles de los medios necesarios.

Para llevar a cabo el proyecto de esa “Nueva Extremadura” que propugnaba, se unió con otros jóvenes de la comarca de Alcántara, casi todos ellos de una condición social de clase media, y de pensamiento liberal, realizando en toda la comarca una amplia “Campaña Propagandista” sobre la grave situación socio-económica que se vivía en Extremadura motivado por la nula defensa de sus representantes en las Cortes al ser la gran mayoría de ellos absentistas y verdaderamente no representar a los extremeños, sino a sus intereses en Extremadura.

Ese discurso político tuvo una buena acogida en la prensa regional de tendencia liberal, por el tema tan importante que para Extremadura pregonaba, que no era otro que la mala situación del campo extremeño y la miserable vida del campesinado. Todo ello desde una visión regeneracionista liberal alejada tanto del conservadurismo, como del socialismo, pero con un contenido social más próxima a los postulados socialistas, como podemos ver en el escrito que en 1.917 enviaron a la Diputación Provincial Cacereña, y que fue publicado en algunos medios de la prensa regional.

En el mencionado escrito, le exponían a los representantes políticos provinciales sus dos ejes de preocupación sobre el que descansaba su discurso político: “La situación crítica por la que atravesaba el campesinado extremeño, y la necesidad de conseguir una mayor democracia, poniendo en manos de la ciudadanía mecanismos de control de la actividad política, tanto a nivel local, como provincial y nacional”.

En cuanto a la situación del campesinado de refiere, se postulaban por una “Reforma Agraria Liberal”, con una intensificación del cultivo de las tierras sin explotar, en los que los ayuntamientos tuvieran la capacidad de llegar a la expropiación forzosa si fuera necesario en beneficio de sus vecinos, obligando entre otros a los grandes terratenientes a explotar sus ociosas dehesas de caza

Otras de las soluciones que proponían eran: “Una mayor tributación de las grandes fortunas agrarias y su contribución en Extremadura, pues al ser la mayoría de los grandes propietarios absentista sus impuestos lo pagaba fuera de la Región, así como una declaración de =guerra a muerte= a la usura, como una de las causas principales del mal vivir de los braceros y yunteros”.

Otras de las propuestas que planteaban eran: “La creación de granjas experimentales, campos escolares de investigación, escuelas para obreros donde se impartieran clases de enseñanzas agrarias, el fomento, la colonización y repoblación forestar y la canalización de aguas para el riego del canon”.

En cuanto al ámbito agro-industrial proponían: “Un centro de selección de la cabaña ganadera, la creación de industrias lechera y quesera, el desarrollo de una industrial regional de transformados del corcho, para que el mismo no saliera de la Región en plancha y de ese modo el valor añadido quedara en Extremadura. E igualmente la potenciación de una industria propia para la explotación de las lanas del ganado ovino a través de fábricas de tejido”.

Por ultimo proponían: “El desarrollo de una red de ferrocarriles secundarios que tejieran toda la región, la mejora de las malas y pocas carreteras existentes en el momento, así como de todos los caminos carreteros. Todo ello para que los productos extremeños pudieran ser exportados sin problema a los diferentes mercados nacionales y portugueses”.

Pero las mencionadas reivindicaciones se debieron de quedar en el cajón de algún político, porque nadie de la Diputación las analizo lo más mínimo. Potenciando de ese modo la pésima opinión que ELVIRO tenía sobre la mencionada institución, que la consideraba: “Un nido de pequeños caciques locales más dispuesto a defender los dictados del Jefe de su partido, que la defensa de los ciudadanos a los que debía su cargo”

El grupo de ELVIRO era consciente de que a pesar del atraso y del alto grado de alfabetización de la sociedad extremeña (el 64,5% de su población), se hacía necesario la implantación de medios de comunicación escritos, para desde ello poder crear opinión. Pero ante la imposibilidad de la creación de un “Órgano de Expresión” de carácter regional o provincial, como tenían otros grupos políticos, optaron por crearlos de ámbito comarcar, como fue el caso del semanario “Extremadura” que vio la luz en la comarca de Valencia de Alcántara.

Otra área de actuación del Grupo, fue la creación de “Centros Regionalistas” a semejanza de las “Casas del Pueblo” de inspiración socialista. Estos centros tenían como objetivos, no solo ser el referente de la difusión del ideario extremeñita en la localidad, sino ser la columna de sustentos de lo que hoy conocemos como “Movimientos Sociales”.

Uno de estos centros, se constituyó en Brozas, y según su responsable, el Licenciado en Derecho, Santiago Burgo de Orellana además de conferencias, charlas, proyección de películas y la creación de un grupo de teatro; realizaban cursos como manipulador de cemento, nuevo andamiaje en la construcción, carrocería de coche caballos, etc., para formar a los vecinos y que pudieran encontrar trabajo.

Desde estos Centros defendían como eje de actuación el ideario interclasista “Trabajo y Capital”, así como un “Regionalismo Social”, no desde una visión provinciana de una Extremadura con identidad superior a otras regiones. Sino desde el ideal de una Extremadura abandonada por los poderes del Estado, ya que sus representantes en las Cortes no representaban al pueblo extremeños, sino a sus propios intereses, pues la mayoría eran “Asentistas” grandes terratenientes que Vivian en Madrid, y que conseguían su representación en la comarca a través de la compra de votos y de pucherazos.

Como su discurso crítico además de a los diputados en Cortes, suponía un duro ataque contra los terratenientes y absentistas, los politiquillos provinciales y los caciques locales. Algunos miembros de grupo abandonaron el mismo, ya que estos postulados les superaban, al considerar que no se podían enfrentar tan rotundamente contra todos los que en el fondo manejaban la vida de los pueblos. Pero ELVIRO no estaba dispuesto al “pasteleo” con los que para él eran los responsables de la causa del subdesarrollo que padecía Extremadura, y no tuvo reparo alguno en romper con ellos.

E igualmente rompió con el “Movimiento Regionalista Tradicional”, cuyos máximos representantes estaban integrados en las asociaciones: “Amigos de la Región” y la “Unión Regional Extremeña”, la primera tenía su sede en Cáceres y la segunda en Badajoz.

        Estos dos colectivos, aunque también buscaban la regeneración de Extremadura, en sus pensamientos y propuestas, no planteaban alternativas para que el poder político en Extremadura no estuviera en manos de la burguesía madrileña, y a nivel provincial y local de la burguesía extremeña. Por lo cual en sus planteamientos no recogían el participar en las elecciones, dejando la política en manos de los partidos tradicionales.

El Grupo de ELVIRO, sin embargo considero que siendo coherente con sus pensamientos y postulados, y que si de verdad querían realizar los cambios políticos que defendían tenían que saltar a la arena política, y presentarse a las elecciones.

Siendo ELVIRO el que dio el paso adelante, presentándose a las Elecciones de marzo de 1918 por el “Distrito de Alcántara”, distrito que comprendía entonces las comarcas de Alcántara y Valencia de Alcántara y que representaba tanto políticamente, como social y económicamente la realidad de Extremadura, ya que el 56,5% de su estructura agraria estaba constituida por fincas mayores de 250 has, casi todas ellas en poder de terratenientes absentistas.

Por otro lado el analfabetismo en la comarca era superior al 50% de la población masculina mayores de 25 años que eran los que tenían derecho a votar en las mencionadas elecciones, con lo que ello conllevaba, ya que como manifestaba Juan Luis Cordero en su libro “Regionalismo”: “El analfabetismo, cuenta aquí en Extremadura todavía con una gran legión de afiliados, verdaderos siervos de la gleba, materia dispuesta a la servidumbre vergonzosa y al vasallaje del cacique rural. Bastara que el administrador de la dehesa que cultiva, le dirija una circular en nombre del Señor al acercarse la fecha de las elecciones, para que el colono se eche a la calle a buscar el voto para el candidato que recomiende el dueño de las tierras en que labra”.

La decisión de presentarse no debió ser fácil, ya que además de tener la necesidad de ser propuesto por dos exparlamentario, que en su caso fueron los liberales: Eloy Sanchez de la Rosa y Juan Muñoz Fernández; enfrente iba a tener a Antonio Garay Vitorica, no solo a uno de los mayores terratenientes de Extremadura, sino que además contaba con la influencia de la burguesía financiera e industrial de Madrid donde residía, y que ya había sido diputado por el distrito en 1.916.

Antonio Garay, pertenecía a una familia muy relacionada con el mundo de la banca, su padre era uno de los mayores compradores de deuda pública del Estado, y fundador en 1.907 de Hidroeléctrica Española junto a varios financieros vascos y madrileños.

La aparición de la familia Garay por Extremadura debió de ser en la segunda mitad del siglo XIX, cuando Eugenio Garay compro 4.000 millares de tierras de la dehesa de Clavería, antigua Encomienda de la Orden de Alcántara en el término de Membrio.

Posteriormente sus herederos fueron comprando más tierras, hasta llegar a contar a principio del Siglo XX con una extensión de 14.424 has., todas ellas en la comarca de Valencia de Alcántara.

Tal era la influencia que tenía la familia en la alta sociedad madrileña e incluso en el Gobierno, que se decía por la comarca en aquella época: “Que había pedido a los responsables políticos del desarrollo de la línea férrea Madrid-Lisboa, que la misma debía de pasar cerca de sus propiedades para que pudiera ir a ellas desde Madrid en tren, pero sin pasar por ninguna de sus fincas, ya que el tren espantaba a la caza mayor”.

Garay mando construir en Clavería, un suntuoso palacio de 3.230 mts cuadrados de vivienda y 2.380 de dependencias, bajo la dirección del arquitecto y constructor de los Palacetes que en aquellos tiempos se construía la Burguesía en el País Vasco. Palacio que era lugar de encuentro de la alta oligarquía política y financiera nacional, contando a veces con la presencia del mismísimo Rey Alfonso XIII en las muchas cacerías que Garay organizaba para ellos.

Durante la campaña electoral, Elviro sufrió toda clase de ataques y calumnias. La prensa conservadora, llego acusarlo de nacionalista y de estar en connivencia con el nacionalismo catalán, que ya en aquellos momentos no era muy bien visto en la clase política extremeña, ya que consideraban que sus pensamientos eran separatistas y ello solo porque recibió el apoyo de Cambo, lo mismo que lo recibió Blas Infante, ya que el político catalán, quería impulsar a nivel nacional una “Liga Regionalista” con los partido regionalistas de toda España.

ELVIRO no solo no oculto nunca el apoyo de la Liga Catalana a su candidatura, sino que lo manifestó en público en el Mitin que dio en el Centro Regionalista de Brozas. Pero el diario ultra católico “El Noticiero Extremeño”, muy preocupado por la neutralidad religiosa de la que hacía gala el grupo, al que miraba con escasa simpatía, escribió que no fue Cambo quien se ofreció ayudarle, sino que fueron los jóvenes regionalista extremeños los que se habían ofrecido a él para hacer extensiva la “Liga Catalana” en Extremadura.

Como era de esperar, los caciques de los diferentes pueblos del distrito, viendo que la candidatura de ELVIRO podía poner en aprieto al todopoderoso Garay, movieron todas sus influencias, incluida las malas artes para que ello no sucediera, comprando miles de votos como sucedió en Zarza la Mayor, en la que los socios de la Sociedad Obrera vendieron todos sus votos en conjunto por 6.000 pts. Amenazando a los obreros con no darles trabajo, como sucedió en Alcántara, y el día de las votaciones pucherazos por parte de algunos presidentes de mesas y el adelanto del cierre de los colegios electorales como sucedió en Ceclavin y Membrio

A pesar de ello, ELVIRO obtuvo el 30% de los votos, 2.948 frente a los 5.635 que cosecho Garay. El primer intento del Regionalismo por llevar a las Cortes a un representante y desbancar de la representación de Extremadura en ellas a un “Asentista” había fracasado, hecho que se repetiría incluso con más virulencia, cuando en 1.920 frente a Garay se presentó Juan Luis Cordero, otro de los máximos representante de “Regionalismo Social Extremeño”.

ELVIRO y su grupo denuncio los sobornos realizados por la gente de Garay ante y durante el día de las votaciones, pero su denuncia como era lo habitual en aquella época, si no eras el candidato del Gobierno, cayó en saco roto. El día 8 de marzo el Sr. Gobernador de Cáceres contestaba a su denuncia con un escueto y frio telegrama: “Recibida su denuncia, independientemente de la acción del Gobierno, también los interesados tienen que hacer algo para probar los sobornos”.

El impulso autonomista vivido en Cataluña, y el convencimiento de que el proceso de descentralización podía ser una realidad en breve tiempo en España, conllevo algunos individuos del “Regionalismo Tradicional Extremeño” a solicitar a las diputaciones provinciales que tomaran carta en el asunto y avanzaran en una formulación regional, con el fin de solicitar el reconocimiento institucional del “Autogobierno Extremeño”.

En octubre de 1918, la Diputación de Cáceres aprobó una proposición en la que pedía a la de Badajoz un acercamiento de posturas sobre el asunto, que conllevo a una Reunión conjunta de ambas en Mérida en el mes de noviembre, donde acordaron hacer un llamamiento a las fuerzas vivas de la Región para que manifestaran su opinión sobre una descentralización del estado bajo dos premisas: “La resolución de los problemas de las haciendas locales, y el reconocimiento legal de las regiones como entidades políticas-administrativas con competencias propias”.

Llama la atención que una persona con los sentimientos de Elviro, tan preocupado por la reivindicación regional extremeña, no solo no apoyara la propuesta de las diputaciones, sino que atacara la decisión con acritud, pues para el regionalismo “Debía de partir de la libertad del individuo para federarse y de esa forma llegar a una federación de municipios, que constituirían la Región, y posteriormente la federación de regiones, que conformarían la Nación”.

Por lo cual consideraba inasumible, que se pusiera en manos de las diputaciones, a las que consideraba “caserón de intereses creados” la responsabilidad de que Extremadura pudiera llegar a convertirse en Comunidad Autónoma, cuando los políticos que las componían, no solo no habían defendido nunca el regionalismo, sino todo lo contrario, ya que estaban al servicio de sus jefes de fila y de los grandes terratenientes asentistas, que lo que querían eran seguir manteniendo sus privilegios como propietarios, ajenos a los intereses del pueblo extremeño.

El día 19 de noviembre de1.918, Elviro escribía un artículo en el diario “EL NOTICIERO” de Cáceres con el título “A la Sana Opinión Extremeña” en el que manifestaba su sentir sobre el momento y la necesidad de luchar por los intereses de la Región.

“El periodo de crisis agudísima que sufre España, obliga a las fuerzas vivas a ocuparse de los problemas palpitantes, que estriban en la lucha económica que agitan todos los medios de producción.

Para ello ha de exigirse el concurso de la opinión pública, ya que el gran movimiento social no puede realizarse bajo la dirección de nuestros partidos políticos que han gobernado España de espalda a la sana opinión del pueblo.

Nuestro ideal ha de ser progresista, ya que el pueblo siente las grandes injusticias, y anhela las reformas de la leyes alcaicas y patriarcales.

De aquí que nosotros dediquemos toda nuestra actividad hacer nacionalismo, en el más amplio sentido de la palabra, partiendo del estado para llegar a las provincias, quedando en nuestras manos la defensa de la “Región Extremeña” para estudiar sus más vitales problemas y curar sus llagas doloridas.

Todos nuestros esfuerzos deben de inspirarse en intentar unir las fuerzas vivas, sumando voluntades, para crear los cimientos de una Extremadura nueva y vigorosa, sin la cobardía de las generaciones pasadas y con los sentimientos de ardor juvenil.

No debe vacilarse, dedicar horas en el desvelo, estudiando en los históricos momentos presentes fórmulas de prosperidad regional, sin esperar, ni siquiera el agradecimiento del pueblo, pero nos quedara la satisfacción del cumplimiento de los altos deberes ciudadano”.

Cinco meses más tarde, publicaba en el Periódico Liberal “EL BLOQUE” el artículo “El Problema Autonómico”, en el que manifestaba: “Extremadura desfallecida, sin contenido ideológico, sin fe en sus hombres políticos, sin la conservación de sus tradiciones, pretende unirse a la impronta regionalista, exhibiendo su cuerpo herido, expolio de las funestas comparsas que la han desgobernado, y que intentaron mediante el acto de contradicción de Mérida, amortajar su espíritu concomido, para continuar con su actuación y con ella todo los osados negocios políticos”

El fracaso de los presentes políticos es evidente. Carecemos de puentes, de carreteras, de ferrocarriles, de redes telegráficas y telefónica, de edificios saneados para escuelas, de Escuelas Técnicas e Industriales, de granjas agrícolas, pecuarias y de experimentación, de una escuela de comercio, necesaria para luchar en los mercados con nuestros despreciados productos, con entidades de créditos regionales para abrir el crédito a nuestra agricultura e industria, carecemos de bibliotecas ambulantes, laboratorios, museos que conserven la arqueología y tradiciones que recuerden el viejo solar extremeño.

Para abastecer nuestro mercado intelectual, para arrojar la usura, para traer el progreso, contamos con una menguada representación política. Senadores desconocidos, siete diputados a Cortes que representan “el chanchullo”. Unos señores de grandes rentas nacidos para placeres y comodidades cortesanas, que vinieron a esta tierra arrojando billetes a nuestro hambrientos proletarios, que falsificaron la ciudadanía, aprovechándose de la incultura de nuestro parias, y se apoyaron en vividores profesionales provincianos del mercantilismo político. “Casta de políticos vergonzantes que tomaron a Extremadura como su coto, con astucia e inmoralidad”.

Y seguía: “Ese es el presente de la vida política de esta Región, convertida en batalla de bajas pasiones, por esos hombres engendrados en esta tierra de sumisión y apatía. Oligarcas que impiden que se manifieste libremente la opinión pública extremeña, oligarcas que nos han maltratado y que todo los buenos extremeños deberíamos extirpar, terminando con la legión de caciques, que tienen secuestrado nuestro porvenir”.

Los hombres han de sacrificarse ante el ideal y el progreso. Debemos de agruparnos nosotros, hombres del presente, ante las ansias de justicia, ante los desoladores gritos que parten de los olvidados rincones extremeños pendiente de vida y dignidad.

Extremadura no puede sacrificar sus almas, sin un grito, porque los pueblos que no despiertan a los nuevos tiempos de la civilización, perecen por falta de virilidad y no son incorporados a los países fuertes, que es lo que la ciudadanía aspira”.

Tiempo después escribía en el mismo periódico, otro artículo titulado “Cuestionario Político”, en el que exponía: “Que los candidatos a diputados a Cortes o diputados provinciales tenían que conocer el Distrito al que querían representar; ya que consideraba que era la única forma de poder representarle dignamente.

“Ya que a los políticos pasados y presentes (salvo rarísimas excepciones) les ha bastado para ostentar una representación oficial del distrito, con una tramoya de alcaldes, secretarios y presidente de la junta electoral, y otros personajes de comedia para alcanzar sus aspiraciones personales”

“Pero hoy con la exaltación y hondo sentir extremeño auspiciados por una ansiedad de regeneración de la política extremeña, nuestro políticos no pueden seguir por ese camino para representar al distrito”.

Para saber si dichos candidatos reunían las condiciones idóneas para representarlo, bien en las Cortes o en la Diputación, deberían demostrar su conocimiento de distrito, como por ejemplo saber:

1º) Extensión superficial.

2º) Organización de la propiedad en el mismo.

3º) Estadística sobre la producción de trigo y demás cereales.

4º) Estadísticas de la producción de vino y aceite.

5º) Sobrante de materias primas, asegurando las necesidades de su población.

6º) Industrias más importantes y modos de intensificarla

7º) Nuevas fórmulas, para la explotación del suelo, la ganadería y el arbolado.

8º) Estadísticas sobre créditos agrícolas e hipotecarios, y soluciones económicas.

9º) Vías de comunicaciones y medios para ampliarlas.

10º) Política sanitaria y mejoras a introducir.

11º) Estado de la economía de los municipios y soluciones para su prosperidad.

Y terminaba diciendo: Sé que algunos calificaran estas propuesta de “Quijotadas”, pero ante la situación actual solo caben dos soluciones: “O dejamos que todo siga como esta por nuestra vergüenza y apatita. O creamos una comisión en el Distrito (con personalidad jurídica propia), encargada de verificar las obligaciones de nuestros políticos, y si estos no cumples con su trabajo de representación y deberes, pedir la destitución de sus cargos”.

La década de los veinte, comenzó en Extremadura con una eclosión de motines a lo largo y ancho de su geografía, debido principalmente al encarecimiento y escasez de los productos alimentarios. Esos años además, fueron cuando la UGT comenzaba su despegue por la Región, ya que al sindicato socialista se adherían las mayorías de las diferentes sociedades obreras de los pueblos, principalmente las que tenían que ver con el trabajo en el campo, como lo prueba, que en 1.920 estuvieran fusionadas a la UGT, 108 sociedades, en las que militaban 12.345 trabajadores.

En 1920 hubo en la Región numerosos motines de subsistencia revindicando la bajada de precio de los alimentos, principalmente del pan. Solo en la provincia de Badajoz se contabilizaron más de veinticinco por diferentes localidades, desde Badajoz capital, hasta Don Benito, y terminando en Villagonzalo.

Ese mismo año, al objeto de divulgar sus planteamientos regionalistas, ELVIRO lanzo un “Manifiesto a la Opinión Pública”, dirigido a las clases populares y medias, a los que él consideraba los verdaderos representantes del pueblo extremeño, y no a los oligarcas y asentistas, ya que según ELVIRO, solo se representaban a ellos mismos y a sus intereses.

Para él, los políticos nacionales eran una “casta-secta”, a los que acusaba de todo tipo de abusos, chanchullos e ilegalidades para mantenerse en el poder. Las elecciones para el tenían la consideración de falsas, ya que estaban manipuladas y no representaba el sentir del pueblo, por lo cual el Parlamento, al que llamaba “Institución Privada”, debía de suprimirse, por escasez de prestigio y falta de contacto entre los representantes y los representados.

El manifiesto, cuyo título lo dice todo fue: “Extremadura para los Extremeños”.

A comienzo del mismo, ELVIRO hacia unas amargas reflexiones sobre su relativo fracaso por cambiar la situación extremeña. “Mis iniciativas generosas no encontraron eco, cayeron en tierra poco profunda y sin abono, así todos mis afanes, todos mis sueños sentimentales cayeron por los privilegios políticos de esos grandes señores dadivosos que compraron censos y votos de hombres para llevarlo al matadero de las urnas electorales”.

La culpa para ELVIRO estaba en la propia forma de ser del pueblo extremeño, que carecía de estimación propia, y no tenía fe en su propia personalidad para cambiar la situación de Extremadura.

A pesar de ese estado anímico, ELVIRO incansable al desaliento, exponía en el Manifiesto en grandes líneas su pensamiento de todo lo que había expresado anteriormente en la prensa, conferencias, charlas, etc., sobre su visión del regionalismo, pero con especial atención en la cuestión agraria, que como hemos vistos anteriormente era su mayor preocupación, ya que el problema de la tierra como tal era el responsable de la mala situación en que vivía la población extremeña.

“Toda Región tiene una base económica sobre la cual descansa su producción… Nuestro patrimonio es esencial mente agrícola-pecuario y este patrimonio regional esta postergado, abandonado lamentablemente entre la falta de civismo y la abulia de los elementos productores, así como la dictadura que ejerce al acaudalado terrateniente”.

“El latifundio es enemigo de la prosperidad de un país, lo único que produce son angustiosas crisis obreras que repercuten también en la clase media. El terrateniente no percibe los descontentos populares. Se limita a recibir la renta de sus fincas, sin caer en que es a costa de los sudores y lágrimas de los campesinos”.

Junto a las grandes transformaciones, que solo sería posible realizar a largo plazo, por los cambios legislativos que serían necesarios llevar acabo, ofrecía una batería de propuesta a corto plazo, pero de gran calado socio-económico.

Uno de los temas era como no podía ser de otra forma el de la “Propiedad de la Tierra”. ELVIRO defendía la propiedad privada, considerando una teoría anárquica el intento de quitarla, pero también apoyaba y defendía la expropiación forzosa dé la tierra por utilidad social, cuando estas no se explotase por parte de la propiedad, como era el caso de los latifundios incultos, que eran utilizados como cotos de caza.

“No pretendo mantener aquella anarquía teórica de la expropiación forzosa de la propiedad; pero si la teoría de expropiar forzosamente por utilidad social toda propiedad privada que no se explote, que no de su natural rendimiento a la sociedad”. “La riqueza extremeña, lejos de ser estimulada…….aparece explotada por los acaparadores que viven al amparo de las inmortales combinaciones de los arrendamientos, para después obtener crecidas primas gananciales en el subarriendo a costa de los modestos labradores yunteros”.

Al objeto de obtener los medios económicos necesarios para las mencionadas expropiaciones, proponía un sistema tributario especial para los grandes propietarios, que incluyera un impuesto por absentismo, por el cual todos aquellos propietarios que no explotasen ellos mismo sus tierras deberían de pagarlo. Con este impuesto, Elviro pretendía forzar a los propietarios a cultivar directamente todas su posesiones, o a tener que vender sus propiedades por resultarles gravoso el mantenerlas, y serian compradas por aquellos que estuvieran dispuesto a explotarla.

Para ello, y siendo consciente del papel fundamental que jugaría el crédito agrícola, en esta restructuración. Proponía la creación del “Instituto Nacional Agrario”, la creación de cajas rurales y la reorganización de los pósitos.

En cuanto a las realizaciones inmediatas, criticaba el vigente sistema de los arrendamientos agrarios, a los que consideraba muy perjudicial para los labradores, proponiendo un plazo mínimo de duración del contrato de 12 años, para que el labrador tuviera seguridad de tierras, así como que el precio fuera proporcional al líquido imponible que pagaba el propietario, e igualmente proponía la supresión de los subarriendos en general y en particular por subastas, ya que estos alzaban el precio, como había sucedido en la época de la I Guerra Mundial, cuando hubo una gran demanda de tierras para sembrar.

Estas medidas, eran para ELVIRO una necesidad imperiosa para sacar al campo extremeño de su postración y a los modestos agricultores, yunteros y jornaleros de su explotación.

Como en otras ocasiones, no se olvidaba de la Clase Media, a la que consideraba un grupo triturado entre las clases adineradas, que lucha por la defensa de su capital, y las clases obreras, que cada día luchaban para mejorar su nivel de vida. Para ELVIRO la clase media estaba: “Agotada, sin unión, desfallecida con impuestos, resulta que al no estar del todo desheredada, es la oveja negra del sacrificio, sin honores compasivos, sin el merecido respeto de la alta sociedad, ni el apoyo de los ínfimos, navega sin rumbo en la escala social”.

Otro área de actuación, en los que ELVIRO consideraba la necesidad de una actuación decidida, era la política de obras públicas, que debía de tener dos frentes de actuación: “El aprovechamiento de los recurso hidráulicos de la región, y la mejora y ampliación de la red de infraestructura, ya que esta ultima la consideraba como una necesidad imperiosa para el aumento de la explotación de los recursos naturales de Extremadura”.

“En nuestra Región, además de una sólida preparación técnica, se necesita la emancipación completa del agricultor y una intensificación de redes comunicativas que permitan explotar ampliamente las fuentes naturales de la Región…He aquí la multitud de problemas a resolver de vital interés para nuestra prosperidad económica, que como se ve son profundos problemas”.

En lo referente al aprovechamiento de los recurso hidráulicos, lamentaba el nulo aprovechamiento del potencial hidráulico, para la puesta en funcionamiento de miles de hectáreas de regadío, así como el desaprovechamiento de los muchos accidentes naturales, para la obtención de energía eléctrica a través de los saltos de agua, como era por ejemplo el Salto del Gitano en el Tajo cerca de Garrovillas. Pues su producción eléctrica serviría no solo para electrificar la línea ferroviaria Madrid-Lisboa con lo que ello supondría para el transporte de los productos extremeños al mercado de Madrid, y al puerto de Lisboa, al que consideraba el puerto natural para la salida de nuestros productos por su relativa cercanía y su tráfico hacia América.

Como se puede ver, ELVIRO fue un adelantado a su época, pues sirva de ejemplo que cincuenta años después, aunque unos kilómetros más abajo era construido el “Pantano de Alcántara”, y será este pantano el que según el proyecto de fluido eléctrico al AVE Madrid-Lisboa a su paso por el territorio extremeño.

Igualmente, consideraba una necesidad imperiosa la construcción de fábricas de harina, textiles, aceite y corcho, para la transformación en Extremadura de sus productos, y de ese modo el valor añadido de la transformación quedara en la Región y no lo que sucedía con la lana, y el corcho que salían en bruto para ser elaboradas en Cataluña principalmente. Para ello proponía la creación de la “Liga de Producción Extremeña”, que sería la responsable no solo de la exportación de los productos extremeños, sino de regular las necesidades de la alimentación de la población extremeña, para que no sucediera, que siendo Extremadura una Región productora de productos alimentarios, su población pasase hambre.

Quizás por su relativa juventud, pues no hay que olvidad que cuando escribió el Manifestó contaba solo 28 años, en el mismo vuelve hacer un llamamiento a la juventud extremeña, como igualmente lo había hecho en su libro “Los Partidos Políticos”, y como también lo hizo cuando dos años antes se presentó a las elecciones por el Distrito de Alcántara.

Y es que, ELVIRO consideraba que la salida de Extremadura del largo letargo en que se encontraba solo lo podía hacer la juventud, por ello terminaba: “Y por ello llamo nuevamente a la juventud sin el cansancio a escuchar mis más sincero latidos….. A aquellos hombres hastiados de las riñas entre los partidos sin finalidad para nuestra tierra…., a todos los extremeños que sientan el dolor de la orfandad y las consecuencias del olvido, aquellos que sufren y esperan, a los románticos soñadores que tienen destrozadas sus almas por las sangrientas garras del cacique, aquellos que amen esta tierra con una fe ciega en sus destinos, a todos ardientemente que dejen estas luchas estériles por los rígidos personales y políticos y que eleven el pensamiento por el ideal de progreso, de la paz y del porvenir de Extremadura”.

Después de publicar “El Manifiesto”, entro en una fase de profunda reflexión, pero sin perder su pensamiento crítico ante la realidad de la situación extremeña.

El fracaso relativo de su actividad política, debido principalmente a la falta de apoyo entre las masas del mundo rural, unido a la incomprensión, cuando no oposición que despertó su pensamiento y actuación en los otros grupos regionalista, que en teoría luchaban por los mismos fines, le llevaron a ELVIRO no sin amargura a dejar a un lado su actividad pública, que no política.

Ello a pesar de que pensaba, que después de lo sucedido en la Revolución Rusa de 1.917, a Extremadura le esperaba tarde o temprano sufrir una conmoción interna parecida, si no se encauzaban por vías legales los agudos problemas de clase existentes, ya que el silencio de los oprimidos, se transformaría con el tiempo en un motín, por la irresponsabilidad de unos pocos, más interesados en defender sus intereses personales y económicos, que a la gran masa del campesinado extremeño.

Pensamiento, que otro regeneracionista como Juan Luis Cordero en su libro “Regionalismo”, también había manifestado: “ ¡Hay! Si algún día esas hoces donde quiebra el Sol sus rayos, brillan en diestras crispadas por no poder sufrir tanto. ¡Ay! Si el siervo desmenuza sus cadenas y alza el brazo, con ancestrales rencores y con odios milenarios”.

Aunque Elviro se había apartado de la actividad política como tal, su compromiso con la sociedad en general y con los desposeídos en particular siguió en su mente y corazón. Así en 1926 envió al entonces Inspector de Trabajo de la Provincia de Cáceres una carta para que se interesada por una familia de un jornalero que había fallecido en un accidente laboral, y el patrón no quería ni siquiera pagarle a la familia los días que había estado segando para él. ELVIRO, además de comunicarle el hecho, lo ponía en sus manos por “si pudiera intervenir en esta inculta e inhumana conducta”.

Este cambio en la vida política de Elviro, coincidió además con la llegada en 1.923 de la Dictadura de Primo de Rivera y la disolución de los Ayuntamientos y de las Diputaciones, así como el nombramiento en todas las comarcas de Delgados Gubernativos de carácter militar, la prohibición de la actividad política en general, y en particular la represión de la clase obrera organizada, así como el cierre de los medios periodísticos de la izquierda y la clausura de las Casas del Pueblo.

Sin embargo durante la mencionada Dictadura, lo que sí estuvo permitido fue el “Regionalismo Tradicional” ajeno a cualquier idea política, siendo aquellos años cuando adquirió un mayor protagonismo, siendo sus predicadores, los que se definían como “apolíticos” y que para ellos, el Regionalismo Extremeño, debía tener como referencia y base de argumentación: “la cultura, la historia y el sentimiento extremeño, pero todo ello dentro de la unidad de la Patria”

En aquellos años, por parte de estos regionalistas se hizo una intensa campaña en la prensa, dirigida principalmente a la burguesía extremeña, destinada al exaltar todos aquellos símbolos que representaban aquella Extremadura que siglos antes había conquistado América.

En 1.923, se desarrollaron en Mérida unos Juegos Florales que tuvieron una impronta regionalista, y que culminaron con una Romería a Guadalupe como símbolo de la “Identidad Extremeña”. Romería que fue calificada por la prensa del momento, como una importante “Manifestación de Afirmación Extremeñita” (aunque entonces como ahora Guadalupe pertenecía a la Diócesis de Toledo), proponiendo crear un “Día de Extremadura” en el calendario religioso, conmemorarlo en Guadalupe y celebrarlo el 8 de septiembre como la fecha más apropiada.

La coronación por el Rey Alfonso XIII de la Virgen de Guadalupe el 12 de octubre de 1.928 como “Reina de la Hispanidad”, por su contribución a la espiritualidad de la conquista y colonización de América, supuso un nuevo impulso para aquel movimiento regionalista conservador, ya que una vez Extremadura se convertía en un referente, al ser la Virgen de Guadalupe patrona de Extremadura y de la Hispanidad, conceptos indisolubles en su pensamiento.

Igualmente y con motivo de la celebración en 1.929 de la “Exposición Iberoamericana” en Sevilla, que estaba destinada a convertirse en el símbolo de unión entre España e Hispanoamérica, participar en ella era para Extremadura una exigencia. Para ello se creó una Comisión formada por distintas personalidades de diferentes áreas, bajo el patrocinio de las dos Diputaciones Provinciales, construyéndose un pabellón que se le llamo “Casa de Extremadura” que reproducía en su fachada y ornamentación distintos monumentos de la Región.

También para la ocasión de editaron algunos libros (la mayoría relacionado con América y Extremadura), se presentaron varias obras de artes y pinturas, y se llegó a gravar una película que titularon “Extremadura la Cuna de América” para su proyección en el pabellón durante la exposición. Película que tuvo una contestación nada favorable en el periódico “El Socialista” en noviembre de 1.929, al considerarla nada objetiva con la realidad de la Región: “Aparte de lo bien o de lo mal que este recogido el panorama extremeño. Hemos sin embargo de manifestar que donde quieran que vean la película, se van a figurar que esto es Jauja y poco menos que la gloria.

Han dejado de recoger lo principal. Aquello que demuestra el progreso de un pueblo….Hacen falta escuelas, muchas escuelas y sobre todo mucho pan. Hay muchos hambrientos en Extremadura. Hay mucha miseria. Hay muchos. Hay muchos hombres sin trabajo. Hay muchos latifundios. Quien vea esta película pensara que en Extremadura está todo arreglado. Pues es lo contario: esta todo por hacer.

Llama la atención que Elviro antes esta forma festiva de ver el “Regionalismo”, con la que él no comulgaba, no comentase nada al respecto en la prensa. Parece que su periodo de reflexión le había llevado a la conclusión que el “Regionalismo Social” que él propugnaba no tenía encaje en la forma de ser del pueblo extremeño.

Durante los primeros años de la década de los veinte, el campo extremeño experimento el mayor desarrollo que había tenido a lo largo de su historia, motivado por la fuerte demanda de cereales y otros productos para alimentos de la población, por parte de los países que habían participado en la I Guerra Mundial desarrollada en Europa entre 1.914 y 1.918.

El alto precio que alcanzaron los mismos, y el rendimiento económico que ello suponía, conllevo la puesta en marcha por parte de los terratenientes extremeños de mayor número posible de tierras de labor, alcanzándose la cifra a los 2 millones de hectáreas de cultivo en Extremadura, cantidad que no se había alcanzado jamás y que no volvería a tener lugar nunca más.

En aquellos años, los terratenientes con el objeto de poner en explotación el mayor número de superficie en el menor tiempo posible, consideraron a los yunteros como socios privilegiados para poner en producción la gran cantidad de hojas de labor. Ya que los yunteros eran los mejores conocedores de cómo realizar los desbroces de las dehesas y su preparación para su cultivo, además de poseer los elementos necesarios, como eran la yunta y los aperos de labranza, con lo cual los dueños de la tierra no tenían que hacer inversión alguna, solo tenía que poner la tierra.

Aunque la demanda de tierras para labrar, conllevo un aumento del precio de los arrendamientos, llegándose a doblar el precio que tenían a comenzar el Siglo, muchos jornaleros vieron la oportunidad de alcanzar un peldaño en la escala social y se convirtieron en yunteros, para lo cual gran cantidad no tuvieron más remedio que caer en las manos de los usureros sin escrúpulos, que le prestaron el dinero que necesitaban a un alto interés, llegando incluso al 30% anual, con lo cual una vez más los campesinos eran en los que menos revirtió el aumento de la renta agraria, pues los más beneficiado de dicho aumento fueron los dueños de la tierra y los usureros.

Una vez terminada la Guerra y los países intervinientes en el conflicto comenzaron a sembrar sus tierras que habían abandonado durante la contienda, la demanda de cereales disminuyo notablemente y el precio experimento una gran caída, lo que en el caso de Extremadura conllevo el retraimiento de la agricultura y la vuelta de gran número de hojas de labor de las dehesas a tierras de pastos para la explotación ganadera por parte de los terratenientes, ya que la ganadería necesitaba menos mano de obra y gastos de explotación y consecuentemente les era más rentable que la agricultura.

En 1925 el dirigente socialista, Manuel Cordero visito la Región para conocer la realidad de lo que estaba viviendo el campesinado extremeño después de la disminución de las tierras para labrar, manifestando: “Estamos recorriendo una de las regiones más ricas de España: Extremadura. Y siendo parte de su suelo de una capacidad productiva extraordinaria, el pueblo vive miserablemente. ¿Por qué?. Porque así lo disponen los dueños de la tierra, muchos de ellos ni siquiera conocen donde están sus propiedades. Y es que la propiedad extremeña está concentrada en pocas manos, pudiéndose decir, que aunque legalmente se abolió el feudalismo, aquí subsiste prácticamente”.

Como consecuencia de ese retraimiento de la agricultura, se produjo un excedente de yunteros, y lo que es peor la ruina de un gran número de ellos, ya que mientras la cantidad de tierras para labrar había disminuido notablemente, los precios siguieron en el mismo valor que habían alcanzado en los años de la gran demanda, y como los arrendamientos eran mediante subastas, se produjo una lucha entre ellos mismos para hacerse con las pocas tierras que salían para labrar.

Muchos de aquellos jornaleros que se habían endeudado a través de los préstamos de los usureros para convertirse en yunteros, no solo se arruinaron y debieron vender la yunta y los aperos, volviendo a su situación primitiva de Jornaleros, e incluso algunos en peor situación, ya que les embargaron los pocos enseres que tenían en sus casas, con lo cual quedaron en la más absoluta indigencia.

En la situación en que quedaron, lo recoge el periodista, Luis Bello del diario EL SOL cuando visito Brozas en 1.926: “Entramos por la plaza mayor, de tipo castellano, ancha para correr toros. Si llegamos muy de mañana, estarán allí los braceros, en grupo. Es la feria de todos los días. A esa hora vendrá-¡o no vendrá!- el capataz del terrateniente: ¡Tantos hombres necesito hoy! ¡A tanto pago!. Y los demás a holgar a entretener el hambre, pues en estas Villas Históricas abundan las familias de jornaleros sin jornal, que no comen caliente más de treinta días al año”.

En ese ambiente, y sin actividad política, Elviro decidió en 1928 cambiar de aires y marcharse a Madrid. En la capital además de realizar diversos cursos de perfeccionamiento y especialización médica, manteniendo correspondencia con el mismísimo Doctor Marañón, siguió escribiendo sobre la situación de campo extremeño y los efectos del latifundio, tanto en la prensa hispanoamericana, como en la regional, pero lógicamente con la debida cautela para no tener problemas con la dictadura de Primo de Rivera, pues era un hombre señalado.

Durante su estancia en Madrid había intentado visitar a Largo Caballero, entonces Secretario General de la UGT, al parecer para conocer la opinión de este sobre varios temas, ya que quería conocer con más profundidad el Sindicato Socialista. Pero como la mencionada visita no fue posible, le escribió una carta a Caballero, para que le informara sobre el periódico de la UGT, ofreciéndose a colaborar en el mismo desinteresadamente sobre el tema que más le preocupaba: “La cuestión Agraria”, y de ese modo realizar una campaña a través del mismo sobre la situación y los agobios económicos de la clase campesina: pequeños campesinos, yunteros y jornaleros, porque para Elviro dejaban en la tierra su vida sin beneficio que compensaran el esfuerzo que realizaban.

A la petición de Elviro, contesto Saborit, director de “El Socialista” aceptando el ofrecimiento, prometiéndole de incluir sus artículos en las páginas dedicadas a los obreros del campo, ya que compartía con el que la clase campesina estaba abandonada, así como de la necesidad de que los trabajadores del campo gozaran de la misma legislación social que el resto de los obreros.

El primer artículo con un título tan significado como “Los Problemas de la Tierra”, apareció en “El Socialista” el 20 de julio de 1.928, bajo el seudónimo de “Juan del Campo”.

Además de escribir para el periódico, Elviro se siguió carteando con Largo Caballero, en este caso como dirigente del Partido Socialista, exponiéndole que según su entender el Partido no le había prestado hasta la fecha a los obreros del campo y al problema de la tierra el mismo interés y tiempo como el dedicado a la lucha de los obreros fabriles de la ciudad. Por lo que le solicitaba la necesidad de “un contacto prolongado del Partido con las masas campesinas”, ya que había que realizar propaganda política, que aunque fuera lentamente, debía ser gradual, próxima y escrupulosa, para que los obreros del campo recibieran y sintieran el positivo afecto que demandaban al socialismo.

Cuando cayó la Dictadura de Primo de Rivera y fue proclamada la II República, Elviro ya se había descantado firmemente por las ideas socialistas y había adquirido un compromiso firme con el socialismo, como el medio más idóneo para trabajar en defensa de sus ideales de regeneración social y defensa del campesinado extremeño.

Hecho que fue utilizado por una parte de la burguesía extremeña para denigrarlo, comenzando a llamarle entre sus filas “El Desclasado”. Pero él era consciente del paso que había dado y por qué lo había dado, cuando le manifestó a un periodista: “En la provincia de Cáceres, hoy día hay que ser socialista, más que por convención por humanidad”.

Primo de Rivera durante su Dictadura intento realizar una pequeña Reforma Agraria, pero más por motivos políticos que sociales, para él las huelgas que se habían producido en España con anterioridad a su llegada al poder, venían motivadas por el clima de inestabilidad que recorría Europa con motivo de la Revolución Rusa de 1.917, solo unos días después de tomar el poder en septiembre de 1.923 declaro: “Mi revolución llega a tiempo para prevenir en España otra revolución de tipo soviético”.

Años más tardes escribiría sobre su fracasado intento de Reforma Agraria: “Acometí la redacción de tres Reales decretos... uno creando el Registro de Arrendamientos de Fincas Rústicas; otro contra la ocultación de riqueza territorial, y el tercero, estableciendo el Libro de Ventas. El primero y el tercero se implantaron totalmente; el segundo no. Yo contaba con una seria oposición, pero no en el grado con que se desató. Algunos de mis colaboradores me lo anunciaron: No se meta usted con los terratenientes, porque está usted perdido. No creía el augurio, pero resultó exacto”.

 

En los años veinte, tuvo lugar en la Región un incremento del asociacionismo y sindicalismo agrario, motivado por los altos niveles de conflictividad social que se vivía en el campo extremeño. Las huelgas motivadas por los escasos salarios, las altas rentas del arrendamiento de la tierra, y la carestía de los bienes de primera necesidad eran muy frecuentes. En ellas la intervención de la Guardia Civil para acallar las revueltas se saldaban frecuentemente con resultados de violencia y sangre. Los motines de subsistencia y las manifestaciones populares por las calles de las poblaciones por la escasez y el alto precio de los alimentos, fueron también importantes.

Una imagen, nunca mejor dicho en “Blanco y Negro” de la situación, la podemos ver en la carta que obreros de Membrio le dirigen al Ministro de Trabajo en agosto de 1930. en la cual le exponen: “Los obreros de campo de este pueblo, de la provincia de CC, obligados por el hambre que padecen a causa de la falta de trabajo desde hace tiempo, se ven precisados a elevar a VD. la manifestación respetuosa de la triste situación por que atraviesan, pidiendo por caridad de Dios y por humanidad, se les proporcione trabajo para poder ganar el pan, con el que mitigar el hambre. Es doloroso SR. MINISTRO el cuadro de hambre que se palpa en este pueblo, lo que no sucedería si los cuatro señores hacendados en los que se halla vinculado el término no se pusieran de acurdo y facilitaran medios para que el pueblo pudiera labrar los terrenos o hacer en sus fincas las obras y trabajos que necesitan para mejor explotación.

Este término municipal SR. Ministro, tiene una superficie de 20.634 has. de las que corresponden a los vecinos solo 1.881 y las 18.753 restantes pertenecen a los Sres.: Antonio Garay, los hermanos Muguiros, y la Sra. Marquesa de Hinojares, todos ellos vecinos de la Corte.

El hambre Excmo. Sr. Es mala consejera, y ante el estado de postración en que se hallan los obreros, que siempre dieron pruebas de prudencia y resignación, no les queda otro recurso, después de agotados todos los procedimientos de petición de amparo y protección ante la municipalidad, que actualmente es impotente para remediar la situación, por ello acudimos a VD para que se digne a recoger esta respetuosa manifestación y se digne a interceder con los Sres. Grandes Hacendados de este término, para que ellos remedien al hambre facilitando los medios que procedan para dar ocupación e estos desgraciados obreros que perecerán de hambre si no son escuchados”.

El año 1.930 fue crítico en Extremadura, a la devaluación de la peseta se unió la falta de compradores para el trigo, lo que motivo una reunión de los alcaldes de la provincia en Cáceres a la búsqueda de una solución global al problema. Proponiendo que los propietarios cobraran la renta en especie al objeto de evitar la quiebra total de los yunteros y que se negociara la venta del grano excedente extremeño a Portugal.

Por otro lado, el paro comenzó a ser alarmante, y al llegar el invierno reapareció en los pueblos una gran conflictividad   política-social, y es que el campo extremeño comenzaba a despertar políticamente, como preludio del 14 de abril del 31.

Como en toda España, el advenimiento de la II República se vivió en Extremadura con emoción y alegría popular, pero también con serenidad y sin ningún tipo de exceso por parte de la población.

En Cáceres capital, el mismo 14 de abril por la tarde-noche era proclamada por el diputado socialista, Antonio Canales “garantizando el orden y la seguridad de todos, y requiero a los ciudadanos que cumplan con todos sus deberes, para que sea fecundo el nuevo régimen que se inaugura”.

Desde el primer momento, en la gran masa social que componía el proletariado agrario, surgieron grandes expectativas y esperanza de cambio, así como un extraordinario deseo de una Reforma que modificara en profundidad la estructura agraria y el sistema de producción existente en Extremadura. Los yunteros y jornaleros esperaban de la Republica, el principio del fin de su angustiosa situación, por ello enseguida pusieron encima de la mesa al nuevo Gobierno la falta de tierras y la cuestión de los arrendamientos: su elevado precio, su duración, su inseguridad, etc...

Por otro lado, antes el impulso autonómico que se comenzó a vivir en España principalmente en Cataluña, el hecho también se manifestó en Extremadura Aunque la Autonomía Regional solo suponía una preocupación relativa para una pequeña elite de extremeños, no siendo demandada por el pueblo llano, que tenía otros muchos problemas, como era por ejemplo la subsistencia.

En aquel momento, era la burguesía extremeña, de tendencia más conservadora del espectro político extremeño, los que se convirtieron en los defensores a ultranza del Regionalismo Extremeño; aunque su convicción no era para defender los derechos e intereses de Extremadura, sino para defender sus propios intereses y frenar el avance republicano-socialista en Extremadura.

En los medios de comunicación de las fuerzas conservadoras, irán surgiendo voces defensora de una Extremadura con entidad y personalidad propia y el derecho a gozar de una Autonomía en igualdad con las demás regiones de España, así como la creación de un Ente que se presentara a las lecciones bajo la bandera del regionalismo, fue así como se fundó “Solidaridad Extremeña”, que aunque levanto mucho entusiasmo, no llego a cuajar como entidad, debido a la gran diferencia de ideas y de criterio políticos de sus componentes.

Sin embargo, Elviro permaneció ya ajeno a los Movimientos Autonomistas. Sin embargo su presencia pública siguió siendo intensa, defendiendo los mimos postulados de siempre, pero en intima conexión con el movimiento obrero provincial a través de la Federación de Trabajadores de la Tierra de la UGT, donde se habían integrado la mayoría de las “Asociaciones Obreras del Campo”.

Aunque el Gobierno Provisional de la Republica, era consciente de la necesidad de realizar la Reforma Agraria, ya que era uno de sus compromisos prioritarios para resolver el problema del campo, quiso que la misma fuera debatida profundamente en las Cortes, ya que la burguesía agraria y sus partidos afines desataron una campaña contra la misma, sosteniendo que el problema del campo era ficticio, que lo habían creado los partidos de izquierda para atraerse a las masas campesinas.

Pero como la situación del campo era tan crítica, no había transcurrido un mes desde su constitución y el Gobierno tuvo que empezar a tomar medidas para lograr mejorar las condiciones laborales de los campesinos, tales como:

Aumentar los salarios, fijando un mínimo diario.

Establecimiento de la jornada de ocho horas.

Bajar los precios de los arrendamientos, y revisar los contratos de aparcería.

El decreto de términos municipales que obligaba a los propietarios a la contratación de mano de obra del pueblo.

El decreto de Laboreo Forzoso que obligaba a los terratenientes a realizar labores de escardado, desbroce y arado de las dehesas.

Y por último, el decreto de reconocimiento de los accidentes de trabajo en el campo.

El día 20 de junio, Largo Caballero anunciaba con carácter de urgente la creación de los Jurados Mixtos en las provincias de Cáceres y Badajoz “Atendiendo a las numerosas peticiones de los campesinos de la Región extremeña”. Elviro fue nombrado por la FTT de UGT vocal suplente en representación de los trabajadores en el Jurado de Cáceres capital.

Sobre los Jurados, Elviro escribió: “Es una institución democrática de derecho público encargado de regular la vida de las profesiones, ejerciendo actos de conciliación y arbitraje, fijando tipo mínimos de retribución, marcando la justicia o injusticia de un despido, resolviendo conflictos públicos, en suma el trabajo elevado a la categoría de una magistratura social pública”.

Sin embargo la actuación de Elviro en aquel momento, no son los Jurados; sino la propaganda del ideario socialista por los pueblos de las comarcas de Alcántara y Valencia, así como en la prensa, principalmente en el semanario “UNIÓN y TRABAJO” de la Casa del Pueblo de Cáceres.

Además de dar a conocer el pensamiento socialista, siguió denunciando el gran problema del paro obrero, y su principal consecuencia, “el hambre de la familias de los jornaleros y yunteros”, ya que los oligarcas agrarios a pesar de que hasta el momento las medidas adoptadas por el Gobierno no afectaban a la propiedad de la tierra, la Asociación de Propietarios de Fincas Rusticas de Extremadura salía en defensa de la Dehesa como modelo de explotación, argumentando: “ la escasa fertilidad y profundidad del suelo en Extremadura”, por lo que para ser rentable era necesario el modelo tradicional agro ganadero y de grandes extensiones (olvidándose que una década antes esas tierras habían estado cultivadas por los yunteros), y aunque manifestaban su deseo de colabora con el Gobierno y contribuir a que disminuyeran los conflictos entre los arrendatarios y los dueños de las fincas, exigían libertad para el empleo de máquinas agrícolas, el respeto a la propiedad individuar, libertar en el modo de explotar sus tierras, y en la forma de contratar a los trabajadores.

Elviro seguía pensando, como lo había hecho siempre, que la solución del campo extremeño pasaba por la labranza de sus dehesas lo más urgente posible, y a tal fin se hacía necesario romper con la burocracias y tanto tramites administrativo, para lo que proponía al Gobierno, que en vez de mandar a la Guardia Civil a sacra a los yunteros de las tierras ocupadas por que sus propietarios no habían querido poner en marcha la legislación sobre el “Laboreo Forzoso”· Mandase a los ingenieros agrícolas, para que estudiasen en cada pueblo las fincas mayores de 100 Has., para entregárselas a los Ayuntamientos como arrendatarios por doce años, pagando estos una renta en proporción al Liquido Imponible, que era por el que cotizaban a la Hacienda Publica sus propietarios, y que los Ayuntamiento la dividieran en lote para repartirlos entre los yunteros y jornaleros de la localidad.

Y es que mientras que los diputados discutían en las Cortes lentamente proyecto tras proyecto, los campesinos extremeños se debatían con los problemas derivados del paro forzoso y los bajos salarios. Terminada la recolección y el ciclo agrícola, algunos yunteros fueron expulsados por los dueños bajo el pretexto de dedicar las tierras a pastos, el Gobierno reacciono, obligando a los propietarios a roturar y sembrar las tierras cuando en el término municipal hubiera obreros en paro. Pese a las adopción de dicha medida, el final del año 31 y el comienzo del 32 fue de gran conflictividad en el campo extremeño, la eclosión tan fuerte de los yunteros se debió a que querían que el Gobierno les diera una respuesta a su situación: “ya que ellos decían no aspiraban a poseer la tierra, pero si al menos poderla trabajar”.

EXTREMADURA y los yunteros extremeños, en ese momento se convierten en el epicentro de la Reforma Agraria, y los medios de comunicación empiezan hacerse eco de todo lo que allí sucede.

Porque la situación en la Región era cada día más tensa, como bien lo expresaba el ingeniero agrónomo, Luis Peña Novo que había realizado un Informe para el Gobierno: El Estado Revolucionario del Campo Extremeño, no admite la espera del rigorismo legal para implantar la Reforma”.

El día primero del 32 en el pueblo de Feria hubo un gran disturbio, resultando muerto un campesino y heridos varios Guardias Civiles, y a los pocos días en Plasencia sucedía lo mismo al invadir algunas dehesas afiliados a la Federación de Trabajadores de la Tierra y ser desalojados a tiros por la Guardia Civil.

Pero fueron los sucesos de Castiblanco los más graves de todos, sucesos que confirmaron las tensiones sociales que se vivían en el mundo rural extremeño. Estos hechos dieron pie a Elviro para denunciar la urgente necesidad de mitigar el hambre del campesinado, así como que el Gobierno controlara por todo los medios la obstrucción de los Grandes Propietarios a la Reforma Agraria de la Republica.

Ese mismos mes de enero, Elviro escribía un artículo en el semanario “Unión y Trabajo”, en el que manifestaba: “El labrador yuntero, paria irredento, lleno de préstamos del usurero, sin tierra para labrar y sin semilla para sembrar, con las yuntas endebles, esperando la muerte de sus dos animales, que tiraban del arado, que le ayudaban a mal-vivir, trampeando, con debito en la panadería y en las tiendas de comestibles, ya que las puertas de los créditos se la han cerrado”.

Para Elviro la solución debía venir por la implantación de una Ley que “forzase el laboreo forzoso de las dehesas”, cuyos propietarios las utilizaban como fuente de renta y no como elemento de creación de trabajo, lo que obligaba a los campesinos a pagar los elevados precios de los arrendamientos, aunque eso les llevara a morirse de hambre. Así su trabajo de todo un año lleno de calamidades iba a parar al bolsillo del terrateniente para satisfacer sus ocios en la Corte o capital de la provincia.

Igualmente criticaba la caza, no como una crítica al hecho en sí de cazar; sino por sus antecedentes aristocráticos, que supervivía en la burguesía extremeña como referente de estatus social, lo cual suponía mantener grandes extensiones de terreno incultos, para que ellos pudieran matar su aburrimiento y su mucho tiempo libre.

También criticaba la Ley de Arrendamientos, ya que entendía que hacía falta una legislación que, respetando la propiedad obligase al rendimiento natural de las grandes fincas, para explotar la riqueza de sus entrañas. Dado que algunos tenían muchas tierras sin producir riqueza, cuando existían muchos hombres que no trabajaban porque carecían de ellas; por lo que exigía al Gobierno: “que o bien obligaba a los propietarios a ponerlas en producción o que el propio estado a través de la dirección de sus Ingenieros las explotasen los yunteros”. Todo ello, antes de que millares de familias campesinas se muriesen de hambre pidiendo trabajo que no encontraban, cuando la tierra tenía un fin social que cumplir.

Del verano de 1.931 al de 1.932, hubo solo en la provincia de Cáceres 20 Huelgas Generales, algunas de ellas hasta de diez días, por diferentes pueblos. Las mayorías convocadas por la Federación de Trabajadores de la Tierra, pero también por los Centros Obreros o las Sociedades de Trabajadores de dichas localidades. Demandando: aumento de salarios, negación de trabajos por parte de los dueños de la tierra, por las malas condiciones de trabajo, etc.

A comienzo de 1.933 envió un informe al Director General del “Instituto de Reforma Agraria”, en el que le exponía la grave situación del campo extremeño, debido a la existencia de numerosas dehesas sin labrar y al mismo tiempo cientos de parados en los pueblos. Parados obligados por el hambre al hurto para poder sobrevivir, y en permanente enfrentamiento con la Guardia Civil, ya que eran denunciados por los dueños de las fincas. “El obrero campesino pende de su cabeza la amenaza puesta en práctica por el terrateniente, de que “Os de comer la Republica”, sufriendo grandes crisis de trabajo. Pasa los meses sin ganar un sustento para su familia. Este obrero encuentra cerrada todas la puertas donde acude en solicitud de trabajo y termina dedicándose al hurto en pequeña escala, porque tiene grave conciencia de la responsabilidad de sostener a su mujer e hijos, que necesitan el sustento diario y roba una cuartilla de bellotas que puede valer peseta y media, hurta aceitunas o leña en sierras llenas de maleza (donde en vez de denunciarle había que pagarle por el beneficio que realiza), para vender a dos peseta la carga, que apena puede llevar su borriquillo (también como el muerto de hambre como su amo) y siempre escondido de los guardas jurados y de la Guardia Civil, en contaste zozobra por si podrá ser detenido y encarcelado”.

Por todo ello le pedía al Gobierno soluciones urgentes para paliar el gran problema que suponía, los miles de campesinos sin trabajo, ya que la situación podía suponer un duro revé para la propia Republica, y todo ello porque consideraba que el Gobierno en el fondo estaba poco decidido a llevar a buen puerto la Reforma Agraria, que el mismo estaban legislando.

El 9 de septiembre del 32 veía por fin la luz la “Ley de Base de la Reforma Agraria”, que para el caso de los señoríos alcanzaba a todo el territorio nacional, y se empezaría a aplicarse entre otras regiones en Extremadura. Y se creaba el Instituto para la Reforma Agraria (IRA) que sería el órgano ejecutor y al que se le dotaba inicialmente con 50 millones de pts. (la misma cantidad que costaba anualmente la Guardia Civil). En cuanto a las tierras afectadas eran principalmente: la de la grandeza y los señoríos, las del Estado y corporaciones públicas, las compradas para especular, las mal cultivadas, las sistemáticamente arrendadas, no pudiendo tener nadie en un solo municipio más de 350 has. De barbecho, y 400 en tierra de pasto y labor.

Según el Registro del IRA, la cantidad de fincas afectadas en Extremadura, eran algo más de 5.000 propietarios, de los cuales la mitad eran terratenientes, así como a 30.500 fincas de las que 2.287 eran grandes fincas, y otras 2.104 tenían más de 250 has. En la provincia de Badajoz afectaba en un principio al 36,7% de toda la tierra útil provincial.

Aprobada la Ley, ahora solo quedaba ver si la misma era aplicada con energía por el Gobierno, ya que su puesta en marcha era lo único que podía calmar, en alguna medida los ánimos del campesinado extremeño.

 

Durante el otoño, la crisis en el proletariado campesino se fue agudizando, los jornaleros pasada la recolección no encontraban trabajo, y las tiendas de comestibles al carecer de capital no les podían fiar, por otro lado los yunteros y pequeños labradores no podían sembrar, unos al carecer de simientes y otros porque a partir de septiembre habían sido expulsado de las dehesas que venían cultivando por los propietarios, que para boicotear la reforma dejaban las hojas de labor para pastos. En estas circunstancias, unidos los yunteros y jornaleros, iban a dar al movimiento campesino una fuerza y un carácter revolucionario que no había tenido hasta entonces, con invasiones masivas de fincas y su posterior roturación.

A finales del año, en el semanario “Unión y Trabajo” aparecería un artículo que en tono jocoso exponía cual era la situación de los hombres del campo: “Ni Colón ni todos sus compañeros al divisar Santo Domingo, después de unos cuantos meses de navegación, lanzaron con más ansia aquel grito que suponía su salvación, con seis letras que producen un desgarramiento al pronunciarlas ¡TIERRA!; y ¡TIERRA! También piden angustiosamente los campesinos extremeños para fecundarlas con sus sudor, roturándola para que abierto las entrañas, empiece la gestación de los futuros trigales color de oro, que son en definitiva los fundamentos básicos de donde arrancar la economía española”.

Y es que la lentitud con la que se iba acometiendo la reforma estaba siendo fuente de grandes problemas para la Republica. A la propia complejidad de la Ley, se unía la lentitud burocrática en su aplicación, los altos coste de las expropiaciones, los bajos presupuestos, la resistencia de los propietarios y los conflictos sociales. A comienzo del 33, un gran número de dehesas fueron invadidas y roturadas por los yunteros, en su opinión se trataba de roturar las fincas sin destruir los pastos para la ganadería, según lo estipulado en el decreto de “Laboreo Forzoso”. Ante las ocupaciones de fincas, Felipe Granado, Secretario de la Unión Obrera de Cáceres, justificaba el hecho. “no como una violación de la legalidad republicana, si no como una forma de simplificar las dilaciones burocráticas, diciendo que gracias a las roturaciones de tierra (cuya fecha debería ser conmemorada en un movimiento) habrá pan en España”.

Tal fue el número de fincas invadidas y roturadas que el Gobierno, aunque había comenzado ya la selección para los asentamientos, se vio obligado a reconocer muchas de estas ocupaciones, considerándolas efectuadas al amparo del decreto de intensificación de cultivos.

Convocadas las Elecciones para el 19 de noviembre, ELVIRO conocedor de como pensaban los ciudadanos y el rechazo que se estaba produciendo contra del Gobierno por la semiparalización de la Reforma Agraria, publico un artículo en “Unión y Trabajo” “Sobre las Candidaturas Socialistas para las Elecciones”, en el que opinaba como debían ser a su entender las mencionadas candidaturas: “No basta que nuestra secciones con un alto espíritu de disciplina voten a los candidatos que se le presenten. Es necesario también, y tal vez en un grado de más fina y superior política, que los nombres que lancemos en nuestra candidatura arrastren a esa enorme masa neutra de simpatizantes que no solo lo son por la idea noble y alta de justicia humana que significa el socialismo, sino también, por lo que en esas masas sin espíritu político definido atraen los nombres de los candidatos de los distritos”.

Celebradas las mismas, en Extremadura triunfaron los radicales de Centro-Derecha con 8 diputados, seguido de la CEDA con 7, y a distancia se situaban los socialista con 5. Aunque el triunfo de los Radicales y la CEDA en un principio no supuso ningún parálisis en el desarrollo de la Reforma, ya que se aprobaron algunas normas que afectaban muy directamente a los yunteros extremeños, como fue que el IRA expropiara y ocupara las tierras incluidas en el registro o las cedidas por los Propietarios.

Pasados unos meses, y ante la presión de los propietarios exigiendo a los tribunales la devolución de las tierras ocupadas y la anulación de los asentamientos realizados, el Gobierno estableció que los yunteros estarían obligados a abandonar irrevocablemente en el próximo otoño las tierras que venían cultivando al amparo del decreto de intensificación de cultivos.

El problema de la falta de tierras en poder de los yunteros fue patente, provocando en las organizaciones obreras un aumento del radicalismo, y la adopción de posiciones política-ideológica de cariz semirevolucionario.

El 6 de febrero, el Diputado Socialista por Cáceres, Luis Romero Solano expuso en las Cortes la trágica situación que vivían en Extremadura muchas familias:

En algunos pueblos como en Alcántara, las familias obreras, las familias proletarias se han visto obligadas a entregar a sus hijos a las autoridades. El día 22 de enero entregaron cerca de 200 niños en el Cuartel de la Guardia Civil. Y yo he de decir una cosa: que no sé cómo las Juntas de Protección a la Infancia no han elevado su protesta al Poder Público, sobre todo teniendo en cuanta que, recientemente un niños, ante la presencia del hambre, se ha suicidado. En la actualidad son millares de niños que si no se suicidan con armas, se están quitando la vida por su situación de miseria en que viven; suicidio este mucho más cruel, mucho más trágico y mucho más vergonzoso para la sociedad en que esos muchachos desenvuelven su vida. Se da el caso de que siendo los niños quienes más derechos tienen a disfrutar del goza de la vida, son los que más privados están, y los que se encuentran imposibilitados de desarrollarse físicamente en las condiciones debidas para el día de mañana poder ser ciudadanos útiles a su país”

Ese mismo mes, se produjeron en toda Extremadura invasiones masivas de fincas, con la participación de un gran número de yunteros. Sirva de ejemplo que en Brozas participaron 785, en Arroyo 577, en Zarza 525, o en Navas 402. El Gobierno pensó en mandar al Ejército para sacar a los campesinos, pero el responsable de la Guardia Civil en Extremadura le aconsejo que no lo hiciera, manifestando: “que a los campesinos solo se les podía sacar de las fincas con los pies para adelante”

Los propietarios a través de sus asociaciones mostraron su protesta y pidieron al Gobierno el restablecimiento del orden y el principio de autoridad. Al considerar el Gobierno que existían tierras para dar a los yunteros, autorizo al IRA la realización de arrendamiento de las tierras ofrecidas voluntariamente por los propietarios. A cambio para contentar a los propietarios en el mes de mayo el Gobierno anulo el “Decreto de Términos Municipales”, con lo cual volvían a tener libertad para contratar jornaleros de otros pueblos e incluso portugueses, lo que conllevaba una bajada de los jornales. Negándose a pagar los salarios que se habían alcanzado en la etapa anterior para la próxima siega, ello impulso a la Federación de Trabajadores de la Tierra a convocar en el campo una Huelga General, en demanda del mantenimiento de los salarios y la prohibición del uso de maquinaria agrícola.

El Gobierno la califico de “Movimiento Revolucionario” y “Motín Sedicioso”, la huelga fue un fracaso, lo que supuso un descrédito para la Federación de los Trabajadores de la Tierra, y un mayor poder de la oligarquía rural. Como consecuencia del fracaso, una gran cantidad de yunteros fueron expulsados de la tierra que venían labrando al término de la cosecha.

Debido a la fuerte represión que el Gobierno de la CEDA sometió a los campesinos como consecuencia de la Huelga. El día 13 de abril de 1935, Elviro publicaba en “Unión y Trabajo” un artículo titulado “Caciques que Atropellasteis”, en el cual denunciaba las detenciones y encarcelamiento arbitrarios, con el estilo didáctico que solía dar a sus artículos: “La canalla sufrió los máximos rigores de la Ley: encarcelamientos, persecuciones y todo un martirio doloroso y cruento. La canalla que produce, que trabaja, que tuvo un gesto de heroica rebeldía ante los incesantes apetitos del poder de una clase privilegiada que solo vive del sudor ajeno, que engorda sus arcas con la explotación de las masa proletarias.

La tragedia de una detención simboliza la agonía lenta de una prole porque el encarcelamiento más que pena corporal que sufre con resinación el reo, equivale a la condena por hambre de sus hijos, sus padres ancianos, y de su esposa que se verán privados de la ayuda diaria de un jornal alcanzado honradamente, ennobleciendo la función del trabajo.

Y en los pueblos surgió espontáneamente el descontento a los abusos del poder, más tarde la protesta colectiva y por fin el odio ante persecuciones injustas y cerriles. El ciudadano que solo atendía a su trabajo, participo de una justa rebeldía al atropello, creándose grupos numerosos que solo veían en el Poder Público un elemento opresor donde bastaba el odio de un “monterilla” endiosado para llenar las cárceles de hombre honrados.

Y es que, el “monterilla” a su capricho encarcelo por apetitos de venganza y a espalda de la Ley a numerosos ciudadanos que después de largas espera de tramitación de supuestas responsabilidades, se abrieron las puertas de la cárcel para decirle: “Sois inocentes, no cometisteis delito alguno”. Y al llegar a su casa se encontrara el hogar deshecho, la miseria, el hambre y a veces incluso la muerte de seres queridos por la injusticia cometida.

Ante el deterioro que habían sufrido las libertades públicas desde la llegada al Gobierno de la coalición Radical-Cedista, ELVIRO denuncio también aquellas cuestiones que perturbaban la vida diaria en los pueblos. Una de ella era las manifestaciones externa del culto, aunque el por su formación y pensamiento se mostraba tolerante y respetuoso con las mismas. Consideraba que las procesiones eran tan legítimas como cualquier otra manifestación pública, pero pedía igualdad de trato para todas ellas, ya que la desigualdad conllevaba al descontento popular y a la tiranía del Gobierno.

No comprendía como, en Semana Santa se habían autorizado las procesiones en todos los pueblos y un mes después, no se hubieran autorizado las Manifestaciones del 1º de mayo. Una de dos decía: “O se autorizan todas o ninguna”, porque la calle no es de nadie y por lo tanto sobran las manifestaciones y las procesiones, o la calle es del pueblo y entonces el pueblo puede manifestar sus ideas y creencias.

Otro de los hechos que para ELVIRO deterioraban la vida de los pueblos, era las manipulaciones y adulteraciones de los productos alimentarios, tolerado por desidia de los gobernantes públicos, y aceptado sumisamente por la clase trabajadora, al encontrase estos entre la espada y la pared, ya que muchas de la familia de los campesinos dependían de la bondad de los comerciantes, de que le fiaran los alimentos necesarios hasta que echara unas peonadas. El día 15 de junio de 1935, escribía una vez más en el semanario “Unión y Trabajo” un artículo que título: “Negociante del hambre” y en el que exponía: “La venta de sustancia alimentarias en el medio rural, precisa encontrarse sujeta a normas generales que impidieran el fraude, la estafa y otros delitos realizados por vendedores sin conciencia.

Es muy frecuente acusar falta de peso en los artículos de comer, falta de medidas en los de beber, y en todo ellos adulteraciones que nunca son corregidas oportunamente. Y decimos acusar, pero nadie acusa, como si en este País las acusaciones quedaran solo reducidas para contarlas falsamente en los confesionarios o mediante el procesos cobarde de los anónimos.

Cerradas todas las soluciones posibles, el obrero recurrió como supremo recurso en busca del industrial que abriría un crédito limitado a sus penurias y soporta la carga de preverle de alimentos de primera necesidad mediante vales o libreta. Estos obrero acude al comerciante y humildemente suplica: Róbame en el precio, en el peso, en la medida, anota en la libreta más de lo que me entregue, pero dame de comer ante de que fallezcan de hambre mi mujer, mis hijos y mis padres. La escasa duración del trabajo el valor integro de unos jornales de miseria pasa a mano de este industrial porque amenaza con cerrarle el crédito si no entrega cantidades a cuenta. Trabajar para comer solamente porque la libreta dice que la deuda sube vertiginosamente y para saldarla tiene que dedicarle su trabajo.

        Pedir a este obrero que la falta de peso, la inferior calidad de los productos alimenticios, el abuso de un precio excesivo, fuesen objeto de denuncias ante las autoridades locales sería un absurdo que no pondría nunca en práctica porque sería verdugo de sus queridos seres familiares. Ante ello comenzaría el nuevo calvario de las privaciones, ya que el denunciado no volvería a otorgarle crédito alguno. La impotencia de hacer valer sus derechos lleva consigo la complicidad de la que es víctima, reuniéndose en un solo cuerpo víctima y cómplice de un hecho delictivo”.

También denuncio como uno de los grandes problemas que afectaban no solo a la convivencia ciudadana, sino a la mismísima Republica, la colocación de los obreros del campo por parte de los caciques. En un artículo que escribió en la prensa, ELVIRO dice: “A pesar de que la Ley exige la creación en todos los pueblos de “Bolsa de Colocación”, en pocos Ayuntamiento existe algo que pudiera justificar su nombre.

En el resto de los municipios, las colocaciones obreras tienen una poderosa existencia en cualquier domicilio particular, y como en el caso de Aliseda en “Casa del Farmacéutico”, que si no fuera por la gravedad del asunto se podía decir que en este caso no está nada mal, ya que el paro obrero forzoso es una enfermedad del proletariado, que aumenta otras dolencias y que no solo la sufre el paciente, sino toda la familia del enfermo.

El problema se agrava cuando la Bolsa la lleva el guarda jurado de las grandes dehesas. Acercase a esto jefecillos, e invitarles a la taberna y hablar mal de las entidades obreras, adulara al amo, y además afiliarle si existe alguna sociedad anti socialista de obreros amarillos, equivale a encontrar trabajo enseguida, porque el “Criado Buscón”, ha encontrado otra bestia más para explotarla, ofreciendo a las codicias políticas del señorito parasito un triunfo, el de otro obrero sitiado por el hambre que abandona el campo de la protesta para convertirse en servil lacayo de la burguesía.

Eso es así, la colocación obrera se encuentra en mano de terratenientes y administradores que dan trabajo a cambio del voto, existe el poder del cacique y de los ”Sindicatos Católicos”, que quieren bajo sus afiladas garras a hombres y mujeres para transfórmalos en un pueblo encadenado, esclavizado y sin libertad.

Ante esto duros ataques, la clase obrera debe organizarse y formar un grupo de resistencia afín, contra el hambre, para hacer frente a los poderosos del dinero, y a la vez que pida y exija trabajo a los gobernante de nuestra República, porque su constitución dice: “Que España es una República de Trabajadores”.

A finales del 1.935, Elviro realizo una muestra de sus compromiso con las masas populares haciendo un duro balance de lo que habían supuesto los largo dos años del Gobierno Radical-Cedista. En dicho balance además de denunciar lo que había supuesto de retroceso de las libertades públicas: Encarcelación de los líderes políticos y sindicales, Clausura de las Casas del Pueblo, suspensión de los Ayuntamientos, anulación de los Censos Electorales, y la contrarreforma de la Reforma Agraria, que había conllevado multitud de despidos de jornaleros y desahucios de los yunteros de las tierras que labraban. Criticaba la entrega masiva de dinero público a los Jesuitas y a los Grandes de España, como indemnización por las tierras expropiadas los primeros años de la Republica. Tierras que según denunciaba habían sido obtenida en su día por ellos adueñándose sin pago alguno de las tierras concejiles de los vecinos de los pueblos.

En línea a su estilo de “Denuncia-Propuesta” proponía lo que tipifico como “Delito Político”, que definió como el que cometerían los políticos que incumplieran sus promesas electorales.

Cuando un candidato prometiera el Paraíso, y luego lógicamente no lo cumpliera, había que acusarlo de “Impostor y falsario”, lo que conllevaría la retirada de la representación parlamentaria y una indemnización dineraria para la colectividad. Ello venia, por el hecho de que para ELVIRO, el “Gobierno Burgués de la Republica”, había abandonado la Reforma Agraria incumpliendo la legislación que el mismo había aprobado, dejando a miles de jornaleros sin trabajo sin otra salida que la delincuencia, y arruinando a la clase media a dejarla en mano de los acaparadores y usureros.

A finales de 1935, su objetivo era reorganizar las “Organizaciones Obreras”, las cuales estaban desorganizadas, como consecuencia de la fuerte represión que habían sufrido como castigo de la Huelga General del 34. Para ello, realizo un “Manifiesto” que título “A los Presidentes de las Sociedades Obreras” y que fue publicado como un anexo en “Unión y Trabajo”.

Si el Manifiesto de 1920 era de regeneración bajo la visión regionalista, el de 1935 era de definición y compromiso con el “Mundo del Trabajo” Y si el primero se dirigía a la “Sana Opinión Extremeña”, el segundo iba dirigido a la clase trabajadora.

En él, ELVIRO manifestaba la necesidad de reconstruir las “Organizaciones Obreras”, formando organizaciones cohesionadas y disciplinadas en cada pueblo, con el fin de estar preparadas para la lucha sindical y las Elecciones Generales, ya que consideraba que el Gobierno Radical-Cedista tocaba su fin.

Llamaba a todos los que se identificaran con las aspiraciones socialistas de “Trabajo y Bienestar Social” y a todas las clases oprimidas, incluida las arruinadas clase medias, a la que pedía que dejasen al lado sus miedos y como clase trabajadora que también eran, se uniesen a esta la causa, ofreciéndose desinteresadamente para dar las charlas por los pueblos que fueran necesarias.

A la vez, consideraba que había que recomponer con urgencia la Federación Provincial Obrera de la UGT, para lo cual era de máxima necesidad la convocatoria de un Congreso Extraordinario. Congreso que se celebró en Cáceres en diciembre de 1.935, y en el que Elviro expuso sus ideas sobre los cambios necesarios a introducir en la organización para su recomposición, desde su visión obrerista encuadrada en el movimiento sindical desde el modesto campesino. Pues al no ser hombre de aparato, su visión estaba fuera de las luchas internas por el poder de la organización ugetista.

Aunque 1.935 resulto uno de los años más tranquilo en el campo extremeño desde el comienzo de la II República, los graves problemas económicos que asediaban a País, unido al escándalo de estraperlo, y a las diversas crisis ministeriales, conllevo la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones para febrero del 36.

En Extremadura, el triunfo del Frente Popular en dichas elecciones fue rotundo. La izquierda obtuvo dieciocho diputados, mientras que la derecha obtenía solo cinco. El éxito de la izquierda en Extremadura supuso un posicionamiento más radical sobre la necesidad de efectuar la Reforma Agraria.

A partir del mes de marzo, con el ánimo de los campesinos rayando la desesperación, como consecuencia de la crisis que habían padecido todo el invierno, y pese que el Ministerio de Agricultura público un decreto concediendo a los yunteros de Extremadura recuperar el uso y el disfrute de las tierras que hubieran labrado, y de que el propio Ministro viajo a Extremadura y aseguro que en unas semanas serian asentados 40.000 yunteros.

La Federación de Trabajadores de la Tierra cansada de tantas promesas, convoco a sus afiliados a ocupar las fincas. El 25 de marzo, unos 70.000 campesinos extremeños (dicen algunos historiadores que al grito de “Viva la Republica”) invadían con sus yuntas y aperos de labranza un gran número de fincas para señalarlas y luego rotúlalas. La llegada de la Guardia Civil les hicieron retroceder en algunos pueblos, pero una vez se habían marchado volvieron a ocuparlas, y es que los yunteros no estaban dispuestos que una vez más la reforma agraria cayera en el olvido.

La programación de la ocupación había sido aprobada por el Secretariado Provincial de la FTT, el 20 de marzo: “A las 5 de la mañana del miércoles 25, al mismo tiempo en todas las localidades, se llevara a cabo el apoderamiento de diversas fincas. Los asociados «se concentrarán sigilosa y rápidamente en diversos puntos de las afueras del pueblo» con aperos para practicar los deslindes”.

Entre marzo y julio fueron asentados en Extremadura 81.297 campesinos en una extensión de 238.797 has., siendo la Región más beneficiada por el reparto de tierras y los asentamientos, a mucha distancia del resto de las regiones.

Para dar cobertura legar a las ocupaciones, se declararon todas las fincas ocupadas el 25 de marzo de: “Utilidad Pública Social” para el asentamiento de yunteros en virtud de la Leyes de Yunteros y de Laboreo Forzoso.

Como no podía ser de otra manera, los propietarios reaccionaron fieles a su estilo: reivindicando el uso ganadero de las fincas y la baja productividad de los terrenos arables. Un ejemplo, lo tenemos en los hermanos Gutiérrez de Castro que le escribieron desde Salorino al Director del IRA señalándole: “Que la ocupación “ha de ser un mal negocio” para el referido Instituto, por ser la mitad de su finca parte de sierra sólo apta para pastos y porque la hoja arable lo debe ser cada diez años”.

 

No conocemos, si ELVIRO, pensaría sobre las ocupaciones, lo que casi un siglo después exponía el escritor Víctor Chamorro, de que la identidad extremeña nació con la ocupación de las fincas por los yunteros: “De repente se produjo una cosa extrañísima, el discurso extremeño sosegado, con paciencia, y manso que había impartido la iglesia, se transformó y el pueblo extremeño protagonizo una epopeya: el pueblo unido va a dar por primera vez identidad a Extremadura”.

 

Lo que si conocemos, es que era consciente de que la Reforma Agraria había comenzado por fin su andadura y que tanto el Ministro de Agricultura, como el Director del IRA estaban comprometidos a que después de varios siglos la estructura de la propiedad de la tierra en Extremadura cambiara, por ello a partir de ese momento sus artículos en la prensa van más dirigidos, no ya a reclamar el reparto de tierras; sino aquellos temas que mejorarían la nueva situación

Uno de sus últimos trabajos publicados, en víspera del Golpe de Franco, trataba el tema del cooperativismo, como forma de luchar contra los comerciantes y los acaparadores, contra la “Plaga de Vividores” que chupaban a la clase trabajadora en todos los aspectos de la vida. Para ELVIRO la solución a estos males pasaba por la formación de cooperativas en el medio rural, potenciando las medidas impulsadas por Largo Caballero sobre el Cooperativismo cuando fue Ministro de Trabajo. A tal fin proponía entre otras medidas, la creación de Cooperativas de Campo y de Consumidores, las primera, para además de comprar en común los materiales y útiles necesarios para la labranza, poder vender unidos su producción, impidiendo la actuación de los intermediarios, que sin arriesgar nada se quedaban con una parte importante del valor de la cosecha, ganada por el campesino con su sudor. Con ello además ponían las condiciones para acceder al mercado crediticio, y poderse soltar de las cadenas que le amarraban al Usureo.

Como se puede ver, ELVIRO en los últimos meses de la Republica aparecía como un hombre lleno de vitalidad e incasable en su tarea de despertar tanto a las organizaciones obreras en general, como a la clase trabajadora en particular desde la visión obrerista. Pues para él era el camino a seguir para lograr sacarla de la marginación en la que mal-vivía, hecho que no había podido conseguir desde su militancia regionalista.

Tras la victoria del Frente Popular, alerto a los Gobernantes del riesgo que corría la Republica, ya que debido a sus conocimiento de la realidad social en los pueblos, veía (como otros muchos personajes públicos), las maniobras constantes de la derecha más reaccionarias de la burguesía y del ejército para derrocarla, por lo que consideraba que los luchadores de la democracia tenían que estar preparados para defenderla, ya que consideraba que “España era de los trabajadores” como así lo estipulaba la Constitución.

A ELVIRO se le puede criticar muchas cosas, pero no su falta de patriotismo, entendido este desde el prisma de que es en el pueblo donde descansa la soberanía nacional, y por lo tanto era “EL PUEBLO” el verdadero dueño de España y no los patrioteros, que tenían en la boca en todo momento la palabra Patria, pero no la “Patria del Pueblo”; sino la patria de su estatus e intereses.

El Golpe de Estado de 18 de julio, del General Franco, se vivió de forma diferente en Extremadura, y en concreto en las capitales provinciales. Mientras en Badajoz se constituyó un Comité en el Gobierno Civil, para controlar cualquier movimiento en contra del Gobierno, i permanecieron fieles a la Republica: el Ejército, la Guardia Civil y las de Asalto.

En Cáceres el Gobernador Civil, Miguel Canales hombre moderado, no considero necesario tomar medida alguna como le solicitaban entre otros: el presidente de la Diputación, el alcalde de Cáceres, y los diputados socialistas. Pues manifestaba que había mantenido una reunión con el “Coronel del Regimiento Argel”, con el objeto de conocer el ánimo de los militares, y este (o no tenía conocimiento de lo que se cocía en el cuartel, o le quería engañar), le manifestó que todo estaba tranquilo.

El domingo día 19 por la mañana, un “Batallón del Regimiento Argel” (ese que según su Coronel estaba tranquilo) proclamaba en la Plaza Mayor de Cáceres el “Estado de Guerra en toda la Provincia”, a la vez que se sublevaban también las fuerzas de la Guardia Civil de la Comandancia de Cáceres.

Una vez declarado el “Estado de Guerra” las tropas sublevadas fueron ocupando: el Ayuntamiento, la Diputación y el Gobierno Civil, deteniendo a sus responsable y encarcelándolos, a la vez que abrían las puertas de la Prisión Provincial para que salieran todos los presos de derecha, entre ellos el Excapitán Luna, Jefe Provincial de Falange.

Conocida por toda la provincia la declaración del “Estado de Guerra” en la capital, en muchos pueblos la Guardia Civil apoyados por miembros de la Falange e incluso en algunos de ellos solo estos últimos, tomaron los Ayuntamientos, desposeyendo de sus cargos al Alcalde y Concejales Republicanos, siendo encarcelados muchos de ellos junto a miembros de los sindicatos y partidos políticos de izquierdas, incluyendo a los dirigentes de la “Casa del Pueblo”.

Salorino, como toda la comarca de Valencia de Alcántara, a excepción de Herrera y Cedillo que permanecieron fieles a la Republica hasta el uno de agosto que la tomaron los Falangistas de Valencia, quedo enseguida en mano de los sublevados.

ELVIRO, como muchos otros republicanos, y así lo recogen muchos testimonios de persona que se quedaron en sus pueblos, debió pensar: “Yo no hecho nada malo, solo he procurado que las familias de los más necesitados pudieran comer. ¡No tengo por qué huir!”.

Pues teniendo ocasión de hacerlo, no lo hizo, ya que en los primeros días de la Sublevación no le hubiera sido nada difícil abandonar su pueblo, y a través de la Sierra de San Pedro haberse marchado a San Vicente o Alburquerque, que estaban en Zona Republicana, para después marchar desde allí a Badajoz, e incluso llegar hasta Madrid si así lo hubiera considerado.

Pero mientras él debió pensar que “no había hecho nada malo”, los terratenientes y caciques, ahora en las filas de Falange, nunca le perdonaron sus duros ataque y sus acusaciones de ser los responsable de la situación en la que mal-vivía el campesinado extremeño, y sobre todo ser defensor y propagandista de las ideas socialistas, ya que consideraban a los socialistas sus enemigos personales y de la Patria a los que había que destruir.

El día 7 de agosto por la mañana fue detenido por las fuerzas allí destacadas, junto a tres vecinos más: Máximo Cabezali, secretario del Ayuntamiento; Virgilio Duran, estudiante de veintiuno años y Fernando Calzo maestro.

En el parte de detención firmado por el Alférez que mandaba las mismas(incluidas las de Falange) dice: “Que los dos primeros fueron detenidos por servir de agentes de enlace entre elementos avanzados de esta localidad y las milicias rojas de Alburquerque y San Vicente; y a los dos últimos, entre los que se encontraba ELVIRO, por ser los instigadores de cuanto desmanes se han cometido en el pueblo por elementos marxistas, ser declarados enemigos del “Movimiento Salvador de España” y ser animadores de los obreros a los que le han inculcados para que marchasen a los pueblos referidos a alistarse a las milicias rojas contra el Movimiento, lo que han verificado unos 40 vecinos que se encuentran en los indicados pueblos”.

Una vez detenidos, fueron puestos a disposición del “Coronel Gobernador Militar de la Provincia” e ingresados en la Prisión Provincial el día nueve del mismo mes. Ese mismos día comenzaba a funcionar toda la parafernalia (nombramiento de juez instructor, defensores, secretario, etc.) para la constitución del Tribunal Militar y la celebración del Juicio Sumarísimo, que de antemano ya tenía firmada la sentencia.

El día 19, el Instructor le tomaba declaración a dos guardias civiles, que habían participado en la detención, dándose la circunstancias que no eran del puesto de Salorino, sino de Torremocha a más de 70 Km. los cuales habían sido trasladados como apoyo a las fuerzas allí concentradas. Aunque lógicamente poco podían conocer a ELVIRO, no tuvieron reparo en decir el primero y ratificar el segundo, que era el máximo dirigente marxista no solo de la localidad, sino de los pueblos limítrofes, y que recibía órdenes directamente de Cáceres, así como que en el momento de su detención tenía una carta comprometedora recibida de un telegrafista de Cáceres, y que la misma no la podían entregar, ya que se la habían enviado al Capitán Luna, Jefe de Falange de la Provincial de Cáceres.

Ese mismo día el Juez Militar dictaba Auto de Procesamiento contra los cuatro detenidos por: “Considerarlos agentes de enlace entre los extremistas de dicho pueblo y las milicias rojas de la provincia de Badajoz e instigadores de cuantos desmanes se han cometido en el pueblo por los elementos marxistas, así como declarados enemigos del “Movimiento del Ejército Nacional”, habiendo llegado a conseguir con su influencia perturbadora la marcha de un grupo de vecinos para unirse a las milicias rojas de Badajoz, donde allí se encuentran”.

Por todo lo cual: “Los consideraba como autores de un delito de excitación a la rebelión, castigado en el párrafo segundo del art.40 del código de Justicia Militar”.

Una vez dictado el Procesamiento, dos días después se le tomaba declaración a los detenidos. En la suya ELVIRO manifiesta que no fue detenido el día 7 de agosto, sino el día 5 por la guardia civil por pertenecer a la “Sociedad Obrera de Salorino” e ingresado en la cárcel del pueblo, desde donde fue trasladado a la Prisión Provincial.

Igualmente, manifiesta que él no es enlace entre vecindarios del pueblo y de las fuerzas republicanas de Badajoz, así como que desde el día que estallo el movimiento hasta su detención ha llevado su vida normal, así como que tiene un hermano militar, Jefe de Transporte en Cuatro Vientos muy unido al Gobierno de Burgos.

Por ultimo al ser preguntado de los motivo que han tenido varios vecinos para ausentarse del pueblo, manifiesta que no lo sabe, aunque es de suponer que haya sido por temor a ser detenido como le ha sucedido a él.

El doce de septiembre, el Juez Militar y el Fiscal Militarizado, de mutuo acuerdo cambiaban el Auto de Procesamiento del 19 de agosto de: “Un delito de excitación a la rebelión, castigado en el párrafo segundo del art.40 del código de Justicia Militar” por el de: “autores de un delito de adhesión a la rebelión militar, previsto y penado en el art. 238 del Código de Justicia Militar”.

El dieciocho del mismo mes el Jefe de la Fiscalía Jurídico de la 2ª División formulaba las conclusiones provisionales sobre la Causas, exponiendo en entra otras cosas: “Que eran responsable de dos delitos, uno de rebelión y otro de adhesión a la rebelión, por lo que a los efectos dela art. 173 del Código de Justicia Militar y con el agravante de la transcendencia de los hechos y los momentos que ocurrieron, procedía imponer a cada uno de los acusados, la pena de reclusión perpetua a muerte”

El día veintiuno de octubre el Juez Militar y ante la presencia del Capitán Defensor, Luis Martin de Eugenio leía los Cargos que resultaban del sumario, que como se han dicho anteriormente era el de: Responsable de dos delitos, uno de rebelión y otro de adhesión a la rebelión, por lo que a los efectos dela art. 173 del Código de Justicia Militar”.

Preguntado ELVIRO si tenía algo más que decir, manifestó que: Ya antes de publicarse el Bando de Guerra, entrego una pistola que tenía a pesar de tener licencia; así como que no podía ser instigador de desmanes, porque nunca había habido alteraciones del orden público en el pueblo”.

Proponiendo para el Juicio, como testigos a: D. Julian Carrasco, industrial; D. Pedro Guisado de la gestora del ayuntamiento; D. Antonio Casco, secretario del juzgado, D. Juan Martin, secretario del ayuntamiento, y D. Arturo Carrasco, farmacéutico. Todos ellos vecinos de Salorino.

El día 21 de octubre el Coronel Gobernador Militar de la Plaza, nombraba a los miembros del Tribunal que formarían el Consejo de Guerra Sumarísimo, que tendría lugar al día siguiente a las 13 horas en la Caja de Reclutas de la Capital.

Celebrado el Consejo de Guerra el día 22 de octubre y al que no fueron llamados para declarar los testigos que había propuesto. El Tribunal “Dicto Sentencia” ese mismo día, Sentencia en la cual además de los cargos que se le imputaban, decía: “Que Antonio Elviro, además de comunista era un activo propagandista de estas doctrinas destructoras por los pueblos de la comarca”.

Por lo cual se le condenaba, junto a los vecinos que habían sido detenido con él, como responsables en el concepto de autores de un delito de rebelión militar, con lo concurrencia de un agravante muy calificada a la “PENA DE MUERTE”.

El seis de diciembre, el “Gobernador Militar de la Plaza” dictaba una Orden, en la que exponía: “Que aprobadas por la Autoridad Judicial de la División y también por el Excmo. Sr. General Presidente del Gobierno del Estado Español la sentencia distada por el Consejo de Guerra, celebrado en esta Plaza recientemente contra …….y Antonio Elviro en la causa 508 por el delito de rebelión militar, a los que se condena a la última pena, y ordenando inmediatamente su cumplimiento se observaran a tal fin las prescripciones siguientes:

Primero. Los reos serán ejecutados a la siete hora de mañana siete de diciembre, en el campo de tiros de pistola inmediato al Cuartel del Regimiento Infantería Argel número 27.

Segundo. El piquete de custodia y ejecución de sentencia estará compuesto por un Sargento, dos cabos, un corneta y veintiocho guardia civiles, todos de la Comandancia de la Guardia Civil de Cáceres.

El día de autos, el Juez levantaba la Diligencia de “Haberse Ejecutado la Sentencia” en la que manifestaba: En Cáceres a siete de diciembre de mil novecientos treinta y seis, el Sr., Juez hace constar por la presente diligencia, que a la siete hora del día de hoy, se ha llevado a efecto la sentencia de pena de muerta impuesta a los reos……..y Antonio Elviro, los cuales fueron conducidos al sitio designado por el Sr. Coronel Gobernador Militar de esta Plaza y pasado por las armas con las formalidades debidas, habiendo quedados muertos a la primera descarga que se hizo y siendo conducidos sus cadáveres al cementerio de esta Capital con la correspondiente orden de enterramiento”

Para algunos historiadores, la figura de Antonio Elviro es a Extremadura, lo que la de Blas Infante es Andalucía. Sin embargo mientras en Andalucía a Blas Infante se le considera el “Padre de la Patria Andaluza” y cada año el Parlamento Andaluz le realiza un Homenaje rememorando la fecha de su nacimiento.

Las fuerzas políticas extremeñas: ni los regionalistas, ni los socialistas, y mucho menos la derecha, nunca han revindicado la figura de Antonio Elviro. Los regionalistas quizás por considerar que abandono ese pensamiento político muy temprano; los socialistas, porque aunque defendió sus postulados e ideas (y por ellos fue fusilado), nunca milito en el Partido Socialista, aunque en la Fundación “Pablo Iglesias” aparece en el “Diccionario Biográfico del Socialismo Español”. Y la derecha, porque no hay que olvidar, que muchos de sus actuales dirigentes en Extremadura son nietos y herederos de aquellos terratenientes y caciques a los que el tanto criticaba y a los que consideraba que eran los responsables de que las familias campesinas pasasen hambre muchos días del año.

Para el Catedrático de la Universidad de Extremadura, Sanchez Marroyo, que es el historiador que mejor ha estudiado su figura.

Antonio Elviro era: “Un hombre de izquierda, sobre él que tras su asesinato recayó el olvido más sistemático, hasta el punto que se convirtió durante décadas en un desconocido, un proscrito cuyo nombre incluso no convenía recordad”.

ANTONIO ELVIRO ARROYO

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2 comentarios

  • Enlace al Comentario Laura Rodolfo Miércoles, 09 Mayo 2018 11:55 publicado por Laura Rodolfo

    Buenos días. Estoy buscando información sobre mi bisabuelo. Era de Salorino, y era amigo de Antonio Elviro Berdeguer. A mi bisabuelo lo mataron en 1938 en Cáceres. Por los apellidos, supongo que Sergio Ávila Elviro, será un descendiente. Si leyera mi comentario, le dejo mi mail por si pudiera ponerse en contacto conmigo para charlar de algunos temas que me interesan. Espero no molestarle. Saludos. ( laura_rcordovilla@hotmail.com )

  • Enlace al Comentario Sergio Ávila Elviro Miércoles, 06 Diciembre 2017 12:43 publicado por Sergio Ávila Elviro

    Buenas, ruego corrijan el apellido. El correcto es Berdeguer en lugar de Berdeguez.
    Gracias

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